DV. Los grandes almacenes de El Corte Inglés que hoy se inauguran en Eibar generarán una cifra de negocio de 210 millones de euros a un amplio número de suministradores y proveedores del País Vasco. La repercusión económica que tendrá en Gipuzkoa y Euskadi la actividad del centro comercial fue el eje sobre el que pivotó ayer la presentación ante los medios del nuevo establecimiento, de diez plantas y 20.000 metros cuadrados de exposición. Sumando el espacio para aparcamiento, accesos, almacenes, etc. la superficie edificada alcanza los 60.000 metros cuadrados. La construcción del edificio ha supuesto una inversión de 80 millones de euros, el centro dará trabajo a 502 personas -más de 400 personal propio de El Corte Inglés- y nadie duda de la atracción que un centro de estas características ejercerá en los consumidores de las comarcas cercanas, lo que ayudará a Eibar a lograr su objetivo de convertirse en una ciudad de compras y a revitalizar el comercio de la localidad.
Con más de tres millones de artículos a la venta y un supermercado de 2.000 metros cuadrados, no es descabellado suponer que la apertura de El Corte Inglés ha supuesto un balón de oxígeno, y en algunos casos incluso la salvación, para más de un productor, fabricante, empresa o intermediario vasco atenazado por la crisis. Como detalle, entre la oferta del supermercado Hipercor se incluye una variada selección de los productos con el sello de calidad Eusko Label.
El director de Relaciones Externas del Grupo El Corte Inglés, Diego Copado, destacó el efecto que ejercen en su entorno unos grandes almacenes como los que hoy se abren al público. Recordó que, lejos de suponer un peligro para el pequeño comercio, «la experiencia dice que un Corte Inglés es un animador de la actividad comercial al atraer a miles de consumidores, lo que redunda en la actividad del resto de tiendas y establecimientos del entorno». Fuera de micrófono, representantes del grupo señalaban que por El Corte Inglés de Bilbao pasan entre 30.000 y 35.000 personas al día, y que estiman que por el de Eibar pasen unos 20.000, al menos durante los fines de semana.
El Corte Inglés de Eibar, que hace el número 73 del grupo, se corresponde con otros grandes almacenes que han dado fama al primer grupo europeo del sector y segundo del mundo. Un edificio singular y moderno, espacioso, de fácil acceso y con una variada oferta comercial que incluye las primeras marcas del mercado de un amplio abanico de sectores: moda, hogar, electrodomésticos, perfumería, joyería, imagen y sonido, videojuegos, turismo, librería... además de servicios paralelos como agencia de viajes, telefonía, servicios financieros o un supermercado Hipercor de 2.000 metros cuadrados de superficie. Habrá plazas de aparcamiento en seis de las diez plantas, alcanzando un total de 647 plazas, 21 de ellas para discapacitados.
Parking para eléctricos
Precisamente en el aparcamiento se encuentra una de las características diferenciadoras de este centro respecto al resto. Por primera vez, se incorporan cuatro plazas con enchufe para vehículos eléctricos e híbridos. En principio, la recarga será gratuita para los clientes.
Para la selección de personal se analizaron más de 8.500 currículos, se realizaron 6.253 entrevistas y se impartieron 88 cursos de formación. Las 502 personas que trabajarán en el centro son capaces de comunicarse en euskera, aseguró el director del centro, Eduardo Robredo. El 73% de la plantilla son mujeres, el 27% hombres y la edad media es de 31 años.
La apertura del nuevo establecimiento supondrá el cierre en diciembre de la tienda de electrónica de la calle Toribio Etxebarria, pero se mantendrán los otros establecimientos que El Corte Inglés ya tenía en la misma calle: la perfumería y los almacenes de moda.
Medio ambiente
El establecimiento eibarrés está diseñado para dar respuesta al compromiso de sostenibilidad medioambiental contraído por el Grupo El Corte Inglés. Incorpora sistemas de ahorro de energía con programas que permiten el encendido y apagado de luces de manera automática, optimizando el consumo en función del horario y de sondas crepusculares. En zonas comunes existen sensores de movimiento para el encendido automático, y se ha generalizado la utilización de lámparas de bajo consumo y alto rendimiento. La producción de calor se realiza mediante calderas a gas de alto rendimiento y baja temperatura, lo que permite tener una alta eficiencia estacional, mientras que la producción de frío se consigue a través de grupos de condensación por aire de alta eficiencia.