Los problemas generados por menores, ya sean extranjeros o autóctonos, está obligando a la Diputación de Gipuzkoa a ampliar cada poco tiempo la red de centros de atención. Así, en los próximos meses la institución foral completará la red con dos nuevos recursos, uno de ellos destinado a menores inmigrantes y otro a autóctonos. A su vez, se está planteando abrir un centro destinado sólo a adolescentes guipuzcoanas, a la vista del aumento de chicas conflictivas.
Los recursos dedicados a los menores extranjeros serán los más afectados. El servicio foral de Infancia y Juventud llevará a cabo una reordenación en profundidad.
Los chavales más conflictivos pasarán por dos fases de integración, a desarrollar en dos centros distintos. La primera etapa se llevará a cabo en un nuevo recurso que se abrirá en los próximos días en Elgeta (Aixola). Completado este ciclo de inserción, los menores pasarán al centro de Deba ahora en funcionamiento, cuyas dependencias serán reformadas.
Deba recibe en la actualidad a los chavales más conflictivos. Este centro ha sido muy polémico y su forma de funcionar ha sido criticada por la Fiscalía, SOS Racismo y el Ararteko. Este último compareció la semana pasada en las Juntas Generales y efectuó un balance demoledor de Deba.
Sin familias
El segundo recurso a abrir en próximas fechas se centrará en menores autóctonos entre 0 y 12 años. Su puesta en marcha se considera necesaria para atender a los niños hasta que encuentren un hogar de acogida. Se abrirá en Eibar (Matsaria).
La Diputación se está planteando abrir un tercer recurso, aunque la decisión todavía no está tomada. Éste se destinaría exclusivamente a chicas guipuzcoanas con graves problemas de comportamiento. Los responsables del departamento de Infancia y Juventud indican que se está analizando esta posibilidad ante el incremento en el número de adolescentes conflictivas. «Hemos detectado un aumento de menores con problemas múltiples, desde consumo de estupefacientes hasta conductas disruptivas, pasando por violencia intrafamiliar. Incluso, todo ello al mismo tiempo».
El tipo de menor sería una chica de entre 13 y 16 años y de clase media o media-alta. El hecho de que las adolescentes pertenezcan a familias sin problemas económicos «se convierte en un problema. Disponen de dinero para acceder a drogas, especialmente cocaína y pastillas».
El centro tendría capacidad para 12-14 menores, pero con posibilidad de ser ampliado.