DV. Todo quedó en un susto. Pero los padres de la criatura no podrán olvidar con facilidad el mal rato que les hizo pasar su hijo. La desaparición de un niño el pasado lunes por la tarde obligó a movilizar a Ertzaintza y Policía Municipal por las calles de San Sebastián. El pequeño, de cuatro años, ni corto ni perezoso decidió regresar a casa solo sin avisar a su madre. Mientras todos le buscaban con angustia, el niño aguardaba «dormido» en casa de una vecina.
De Ategorrieta a la zona alta de Egia. Ese fue el recorrido que realizó el pequeño en solitario. La alarma saltó alrededor de las 18.30 horas del lunes, en el edificio de la ikastola Zurriola de la calle Atarizar, en el barrio de Ategorrieta. Al centro acuden niños de entre 2 y 6 años de Educación Infantil.
El horario escolar había terminado y, como cada tarde, la madre del pequeño fue a recoger a su hijo. Los días que hace buen tiempo, muchas madres y sus hijos acostumbran a quedarse un rato más y los niños aprovechan para jugar y corretear por el patio.
Empezaba a oscurecer. Pasadas las seis de la tarde, llegó la hora de cerrar el colegio. La madre buscó entre el puñado de niños que quedaban en el patio pero su hijo no estaba. El pequeño no aparecía por ningún lado.
«Muy asustados»
Enseguida dieron aviso a Ertzaintza y Policía Municipal. Se inició un dispositivo de búsqueda por la zona en la que participaron agentes de ambos cuerpos, junto a familiares y amigos.
«Estuvimos hora y cuarto dando vueltas. Era ya de noche y de noche se ven muchos huecos, demasiados por donde se pueda meter un niño de cuatro años», recuerda un familiar que tomó parte en la búsqueda.
Los minutos iban pasando. Entre tanto, los padres regresaban periódicamente a casa, en la zona de Alaiondo de Egia, para ver si el niño aparecía. Pero sin éxito. «Estaban muy asustados». Según avanzaba el tiempo «nos íbamos imaginando un montón de cosas. De todo. Hoy en día te puedes imaginar de todo», explica un familiar
Felizmente, a las 19.30 horas llegaron buenas noticias. El niño estaba en casa de unos vecinos. Al parecer, en el momento de cierre del colegio, el niño se despistó y ttipi-ttapa ttipi-ttapa a sus cuatro años se fue andando solo hasta casa. «A los padres, aunque regresaron a casa varias veces, no se les ocurrió que podría estar con algún vecino», explicaron fuentes consultadas.
Al parecer, el pequeño «debe ser bastante atrevido y valiente». La vecina lo acogió en casa y se quedó «dormido». Angelito...