Martin Beramendi (Oiartzun, 1972) ultima los detalles para el congreso fundacional de Hamaikabat (H1!) que se celebrará el próximo fin de semana. El presidente del grupo promotor que ha venido trabajando en los últimos meses en el establecimiento de las bases del partido reivindica «un nacionalismo que responda a los problemas que hoy tiene la sociedad» y, preguntado por el PNV, dice que «no tenemos miedo a las coaliciones».
- Como formación escindida de EA que es Hamaikabat, ¿qué valoración hace de las conclusiones del debate interno anunciadas por EA el pasado sábado?
- Rechazamos la propuesta de unidad de acción con la izquierda abertzale realizada por EA entendiendo que supone aceptar sus tesis. EA hace seguidismo de la izquierda abertzale sin que ETA haya desaparecido. Se convierten en una parte más de una estrategia que lo que busca es seguir reproduciendo una política de bloques y tensionamiento. Desde H1! creemos que es momento de consolidar los avances nacionales y el autogobierno, desarrollar y difundir la condición nacional vasca de manera integradora entre los vascos, sin levantar ningún muro de confrontación y fractura social.
- Deduzco que tampoco comulgan con el pronunciamiento de la izquierda abertzale en Alsasua.
- Vemos a la izquierda abertzale en una indefinición absoluta. Las reflexiones son positivas pero después de cincuenta años de conflicto lo que se reclama es que de una vez deje a ETA a un lado y haga política. Tenemos la sensación de que es más de lo mismo. Plantean una solución del conflicto, como ellos llaman, en un marco de ganadores y vencidos. Proponen que debe comenzar un proceso democrático en Euskadi y por tanto niegan todo lo construido hasta la fecha. No puede ser. El proceso democrático en Euskadi comenzó después del franquismo cuando el pueblo vasco decidió dotarse del Estatuto de Gernika y lo andado debe aportar a la normalización de este país.
- (Hace una pausa)
- ETA tiene que desaparecer sin ninguna contraprestación. Su desaparición se está planteando de forma errónea con medidas que son incompatibles. No se puede hacer un planteamiento desde la ruptura porque jugaría con un ventajismo que no le corresponde. Parece mentira que sigamos dándole vueltas a lo mismo.
- ¿Y qué proponen ustedes?
- En la lucha contra ETA, contra la violencia y en la deslegitimación de la violencia no se puede solamente practicar políticas judiciales y policiales que vienen desde Madrid. Hace falta que desde Euskadi y en Euskadi seamos capaces de consensuar una política, una estrategia común, para que cada acto de violencia de ETA o la pegada de carteles en una pared no suponga un terremoto que nos divida y casi nos haga retroceder. Proponemos un pacto entre vascos para que ETA pierda su apoyo social.
- Habla de pegada de carteles en una pared. ¿Cómo actuó usted cuando era alcalde de Oiartzun?
- Hemos llegado a quitar más de veinte veces los presos que estaban colgados del balcón del Ayuntamiento. El debate estaba en el pueblo. Nos hinchamos a reuniones y cartas en las que instábamos a diferenciar entre la reivindicación en sí y el ensalzamiento. Siempre se ha hecho. Una cosa es reclamar los derechos de los presos, que los tienen, y otra bien distinta el ensalzamiento. La sensación que tengo es que el Gobierno Vasco cree que le reporta votos y eso no es deslegitimar a ETA. El futuro pasa por una ETA con cada vez menos apoyos sociales. Apostamos por una estrategia pactada entre todos para hacer frente a la deslegitimación de ETA.
- Instaba antes a la izquierda abertzale a que haga política, sin embargo, las detenciones de Otegi y Rafa Díez, entre otros, parecen cerrar una de esas vías por el momento.
- No vale cualquier atajo para acabar con ETA, la violencia y la deslegitimación de la violencia. No nos podemos alegrar de que una parte de la sociedad no pueda participar en las elecciones. Desde la responsabilidad institucional y política lo tenemos que ver como un fracaso y algo tendremos que hacer para que no ocurra. Si una de las carencias en la política es su desafección con la ciudadanía y trabajamos para que cada vez haya más instrumentos de participación, cualquier medida que vaya en contra está empobreciendo la democracia. Los atajos pueden tener resultado a corto plazo pero a la larga vienen a debilitar la democracia.
Evitar el enfrentamiento
- ¿Qué condiciones se deben dar para desbloquear la situación?
- Estamos envueltos en una espiral de enfrentamiento que retroalimenta a los extremos. La acción por parte de ETA y la reacción desde el Gobierno Vasco y el Gobierno central está generando una espiral de enfrentamiento que no nos lleva a ningún lado a la mayoría de esta sociedad. Reivindicamos que el nacionalismo vasco histórico debe retomar la iniciativa para romper con esa espiral del enfrentamiento.
- ¿Se refiere al impulso democrático que tanto defienden ustedes desde que dieron sus primeros pasos?
- Exacto. Ante la desafección de la política y el ciudadano necesitamos un impulso, un nuevo pacto social y político, que nos conecte con la sociedad y nos permita afrontar los grandes retos de este país desde una sociedad cohesionada. Es necesario recuperar la capacidad de movilización social que ha perdido la política, en concreto el nacionalismo histórico, y recuperar también la capacidad de alianza perdida. El nacionalismo vasco debe recuperar la iniciativa en la política vasca para romper con esa espiral de enfrentamiento que nos está llevando a un agotamiento, mucho más ahora fuera del Gobierno Vasco. Se evidencia una falta de iniciativa y la necesidad de repensar. Es desde el nacionalismo histórico por donde se deben establecer las bases y ensanchar la política.
- Hamaikabat apuesta decididamente por el papel de las instituciones.
- La cultura de este país ha hecho que la sociedad sea la verdadera institución. La sociedad tiene que ser parte del mantenimiento de la democracia. Es un problema de todos. Ahí tenemos que ser capaces de generar confianza. Para eso están la transparencia, la información y los nuevos instrumentos de participación, de manera que la movilización social tenga su papel.
- Pero ese discurso puede ser compartido por otras formaciones políticas. ¿Qué les diferencia a ustedes?
- Para nosotros es prioridad absoluta mientras que para otros no lo es, al menos no lo vemos en sus agendas. Hay quien está más preocupado de apuntalar su posición de cara a las elecciones de 2011 y otros están rearmando un polo soberanista para abordar el 2011 como si aquello fuera la reconquista. Nadie está planteando soluciones de verdad para esta sociedad. ¿El único problema del nacionalismo es estar fuera del Gobierno Vasco? ¿El único problema del nacionalismo histórico es la Ley de Partidos? Es lo que hay que repensar y no se piensa en alto. ¿El nacionalismo sabe cómo hacer frente a esa espiral de enfrentamiento? ¿La única reivindicación del nacionalismo histórico es su estatus jurídico?
- Pues ahora el nacionalismo ha puesto el grito en el cielo por el nombramiento de Ignacio Munilla como nuevo obispo de San Sebastián.
- Respetemos la institución. Ojalá sepa llevar lo mejor posible la diócesis.
- Vamos, que Hamaikabat está inmerso en otros asuntos. Usted dirá.
- Reivindicamos un nacionalismo que sea capaz de dar respuesta a los problemas que hoy tiene la sociedad, empezando por la crisis económica. Estamos en un momento en el que o planteamos un futuro claro o nos quedamos atascados. Queremos un nacionalismo en el que cada vez más personas compartan un proyecto común con este país. Aquí nadie habla de fiscalidad. H1! sí lo hace. Es algo necesario para tener unos Presupuestos que permitan hacer políticas sociales y para poder invertir en el tejido productivo que permita generar empleo. Nosotros queremos converger en Europa. Aquí nadie habla de Europa. Para nosotros es prioridad.
- ¿Hay sitio para Hamaikabat ante la proliferación de partidos?
- Lo que es complejo no es el número de partidos sino la situación de bloqueo de la política vasca. En todos los partidos estamos viendo una serie de bloqueos que no están siendo abordados. Hamaikabat viene a aportar iniciativa. La crisis económica ha dejado en evidencia que el modelo que hoy sustentamos no es sostenible en el tiempo y exige poner encima de la mesa la necesidad de un nuevo contrato social. Es ahí cuando hablaba de converger en Europa. Va a ser nuestra referencia. Vamos a trabajar para que este país esté cada vez más cohesionado y converja en Europa. Por lo tanto la transformación que tenemos que hacer desde la fiscalidad hasta los Presupuestos y las políticas públicas es importante.
- Y si le digo que a medio plazo acabarán ligados al PNV...
- Algunos llevan diciéndolo desde hace más de diez años. Nosotros no tenemos ningún miedo a las coaliciones. Debe ser algo normal como ocurre en otros países de Europa. No dejar las instituciones en una o dos manos y abrirla a diferentes coaliciones supone mayor información, contraste y control en la política. Es saludable y ayuda a construir un país. En Euskadi se ha demostrado que no se puede construir país desde un único proyecto. Es buena la diversidad siempre que sea capaz de acordar estrategias comunes. H1! tiene muy claro que en la senda que representa el nacionalismo histórico queremos compartir estrategias.