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Por sus hechos lo conoceréis

POLÍTICA

Por sus hechos lo conoceréis

Bautizado como 'el obispo del diálogo' por su mediación entre el Gobierno y ETA en el proceso de Lizarra, Uriarte también ha desarrollado una amplia labor social fuera del foco mediático


21.11.09 - 03:56 -
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DV. A Juan María Uriarte Goirizelaia se le ha definido como 'el obispo del diálogo'. Siempre será recordado como la persona que medió entre el Gobierno de Aznar y ETA durante el proceso de Lizarra, cuando era obispo de Zamora. Pero su talante dialogante no se agota en el ámbito de la paz y la reconciliación en Euskadi. «Ha dedicado miles de horas a recibir a gente de a pie, religiosos y laicos, incluso en su casa particular. Todo el que ha querido ha hablado con él», recuerda un estrecho colaborador del prelado a lo largo de estos nueve años al frente de la diócesis donostiarra.
Nacido en la pequeña localidad vizcaína de Fruniz en 1933, Uriarte se despide de Gipuzkoa siendo todavía del Athletic, pero «sufriendo con la Real». Llegó el 13 de enero de 2000 a la capital guipuzcoana con una tarea nada fácil: sustituir al carismático -27 años al frente de la diócesis- y a la vez controvertido -muy criticado por las formaciones no nacionalistas y por grupos de víctimas del terrorismo- José María Setien. Casi una década después, Uriarte se marcha dejando atrás un talante conciliador y un amplio legado pastoral.
Para ello le ha sido de gran ayuda su particular filosofía de vida basada en no mirar al mundo «con gafas oscuras», sino de forma positiva. Sus próximos le catalogan como un hombre amable, dialogante y que sabe delegar y confiar en su equipo de colaboradores. Uriarte se ha caracterizado por hablar poco pero hacerlo en los momentos precisos. «Sus palabras son muy respetuosas, pensadas y dosificadas», señalan quienes le conocen.
Víctimas y presos
Pero eso en Euskadi no le ha bastado para evitar ser en ocasiones centro de polémica, en especial por sus homilías que reconocían también los derechos de los presos de ETA y el «sufrimiento» de sus familiares. Ello le granjeó las críticas de significativos colectivos de víctimas del terrorismo y del PP, que le tacharon de equidistante, aunque monseñor Uriarte siempre tuvo palabras de aliento para los damnificados por la violencia etarra. Siempre figuraron en el primer lugar de sus prioridades, explican personas que han trabajado con él. «Ha jerarquizado y las víctimas siempre han estado las primeras, pero Uriarte no es un político y él no puede cerrar los ojos si existen otros sufrimientos», argumentan.
Este licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas y en Psicología por la Universidad de Lovaina se despide de Gipuzkoa sin poder ver la paz. Siempre ha guardado una discreción absoluta y exquisita sobre su papel mediador durante los trece meses que duró la tregua de ETA en Lizarra, de septiembre de 1998 a noviembre de 1999. Su papel terminó de ser 'quemado' por el ministro Jaime Mayor al reconocer que había sido el 'correo' del último mensaje remitido por el Gobierno del PP a la organización terrorista.
El fracaso de este proceso le provocó un «mazazo traumático», pese a ser consciente de lo delicado de este tipo de negociaciones y a que su labor fue reconocida incluso por Roma. Además, dentro de su optimismo vital, en todos sus escritos alude a la esperanza y a su apuesta por aportar su grano de arena al camino de la reconciliación, tal y como recogió en su primera carta pastoral, en el Adviento de 2000.
Uriarte es euskaldun y está considerado como próximo al nacionalismo democrático. De hecho es muy apreciado en el PNV. Es tío segundo de la abogada y destacada miembro de la ilegalizada Batasuna Jone Goirizelaia. Pero este perfil no le ha impedido que su voz haya sido escuchada y tenido fuerza en la Conferencia Episcopal Española, pese a que los obispos vascos han estado bastante alejados de ella en materia política. De hecho, siendo obispo de San Sebastián fue uno de los ocho elegidos, en el amplio sentido de la palabra, para formar parte de la Ejecutiva del principal órgano eclesiástico español.
Uriarte no ha dudado en alzar la voz contra decisiones controvertidas de la cúpula eclesiástica española como la pastoral contra el plan Ibarretxe, en enero de 2005, lo que le valió las críticas de PSE y PP. En aquella ocasión, el prelado consideró necesario defender la pluralidad política, al igual que haría el pasado año cuando el Episcopado sugirió a los católicos no votar al PSOE por negociar con ETA.
Pero su principal labor se ha desarrollado fuera del ámbito político y del foco mediático. Pertenece a una generación de clérigos que creció en el ambiente renovador del Concilio Vaticano II y se le adscribe en el grupo de prelados de talante abierto o progresista, aquél que se identifica más con el pensamiento teológico de Juan XXIII o Pablo VI (que le ordenó obispo en Bilbao en 1976), que con los del actual Papa, Benedicto XVI, o el anterior, Juan Pablo II.
Con los desfavorecidos
Poca gente sabe que todas las navidades Uriarte acudía a la cárcel de Martutene a visitar a los reclusos, o que organizaba un Via Crucis el Viernes Santo con los internos, a muchos de los cuales ha bautizado o confirmado. Siguiendo la máxima cristiana de 'por sus hechos lo conoceréis', Uriarte debutó en su cargo visitando el aterpe de Caritas e impulsando la 'sala del frío', que estos días vuelve a abrir sus puertas a los 'sin techo', coincidiendo con la llegada del invierno. También ha sido muy sensible con los que padecen la crisis económica y se ha reunido periódicamente con inmigrantes.
La pastoral familiar ha sido otra de sus preocupaciones, para evitar el alejamiento de los jóvenes respecto a los valores católicos. Este año, de enero a marzo, se reunió con 2.000 padres y 1.800 niños. También ha incluido en sus homilías referencias contra la violencia de género y ha apostado por reforzar el papel de la mujer, convirtiendo su diócesis en pionera en este aspecto en Europa. No hay más que darse una vuelta por la sede del Obispado en la calle Zabaleta de Gros para comprobar la significativa presencia de mujeres que trabajan allí.
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