Estamos inmersos en la celebración de la semana (13 días) de la Ciencia. Por ello, se están desarrollando un conjunto de eventos cuya finalidad parece ser divulgar la Ciencia en sus numerosas y diferentes facetas a la Sociedad en general. Cierto es que el estereotipo del científico se corresponde, más bien, con el de una persona introvertida poca dada a las relaciones públicas, por lo que esta puesta en escena de la Ciencia para la Sociedad, en general, nos permite romper ese tipo de barreras.
Así pues, tuve la oportunidad de asistir al acto inaugural que se celebró en el teatro Victoria de Eugenia (Donosti) el 9 de noviembre a la que asistió, entre otras personalidades, el sr. lehendakari. Sorprendentemente, en este acto no se habló prácticamente para nada de Ciencia, sino de Innovación ya que el acto estaba organizado por Innobasque. Después de comentar la complejidad del término innovación para el sector empresarial (a uno le parece que es en último extremo competitividad) se nos comentó, por parte precisamente del sr. lehendakari, que es necesario añadir al I+D+i otra i, que él comentaba no sabía si había que escribirla con mayúscula o minúscula, que es la internacionalización. En fin, uno no puede más que sonreír, pues en investigación científica (básica, aplicada y muy próxima al desarrollo) de calidad que los grupos de investigación está realizando en nuestro entorno está impregnada ampliamente de este carácter. No olvidemos que el lenguaje científico es el inglés, y hay un número significativo de investigadores extranjeros involucrados en estos grupos y no digamos nada a la hora de presentar los resultados en los foros internacionales.
He visitado, también, la carpa de la Ciencia que la UPV/EHU ha instalado en los exteriores del Buen Pastor relativa a esta semana. Francamente, aplaudo y animo a esta iniciativa, destacando tanto el carácter «didáctico» como el interés y entusiasmo de las personas que atienden a los visitantes y curiosos. Luego, ¡que no decaiga! Espero poder visitar también el Kutxaespacio.
Ahora bien, me pregunto por qué ese interés por la Ciencia no se amplía de 13 a 365 días al año. Aún más, ¿cuál es la apuesta que la sociedad, en general, a través de sus gobiernos hace por la Ciencia o la I+D+i? Desde luego, la situación en nuestro país es bastante pesimista. No hay más que ver la reciente publicación de la prestigiosa revista Nature sobre el más que probable recorte del 15% (inicialmente se barajó el 45%) de los presupuestos del Ministerio de Ciencia y Tecnología para el 2010. El informe es demoledor ya que predice un retraso tecnológico que va a ser muy difícil de recuperar tanto en el espacio como en el tiempo. Además, analiza diferentes aspectos coyunturales de la I+D+i que desgraciadamente, también, adolece nuestro sistema vasco. Hay que resaltar que la ministra Cristina Garmendia no sale, precisamente, bien valorada pues es objeto de una serie de severas críticas relativas a su falta de «coraje» para defender con mayores bríos la inversión pública en investigación científica.
No quisiera finalizar este escrito sin comentar la situación en la UPV/EHU. Las carencias estructurales para desarrollar investigación científica de calidad son más que importantes. Así, no se posee unos servicios de apoyo básicos para la investigación. En cualquier Universidad europea de prestigio existen talleres de mecánica de precisión, electrónica o del vidrio que nuestro campus no posee. La plantilla de técnicos cualificados o personal de administración (con amplio conocimiento de inglés) es prácticamente inexistente, y si existe no está al servicio directo de los investigadores. La rigidez para estabilizar investigadores científicos con curriculum vitae excelente es inaudita. No hay más que irse a la situación de los investigadores contratados con el programa Ramón y Cajal (altamente competitivo) que, además, han superado la prueba I3, siendo la UPV/EHU la única universidad estatal que aún no tiene resuelto este problema muy serio. Estos problemas, por supuesto no son los únicos, pues al descender al agravio comparativo colectivo como individual, uno se encuentra con auténticas injusticias que pueden hacer no muy agradable la convivencia del día a día (no es fácil olvidar las injusticias y atropellos que se produjeron con la asignación de complementos individuales para el personal docente e investigador por parte de la agencia Uniqual).
Ante esta situación, uno no puede más que esperar y desear que la celebración esta semana de la Ciencia no suponga una rutina más que debe de incluirse en el calendario cada año. Mi ilusión es que la semana de la Ciencia sea la semana que suponga la manifestación de un auténtico compromiso por parte de las autoridades con responsabilidad en I+D+i para avanzar a nivel de País que, por supuesto, transciende también a nivel de UPV/EHU. Cuando uno lee los deseos del sr. rector de que la UPV/EHU juegue la Champions League codeándose con las Universidades europeas me quedo perplejo, pues no veo que en la situación actual tanto la UPV/EHU como Euskadi sea un punto referente claro en investigación científica. Ojalá esté muy, muy, muy equivocado.