DV. Cortaderia selloana, más conocida como hierba de la Pampa, es una especie botánica que se ha propagado desde hace unos años por múltiples zonas de Donostialdea llegando a convertirse esta planta que llegó a nuestro ámbito como ornamental en una plaga que ha invadido numerosos terrenos y jardines.
El problema ya es conocido por las instituciones y también por personas amantes de la naturaleza, como los responsables de la empresa Segi Hiru, que se dedica a dar empleo a discapacitados síquicos. Ramón Beltza, promotor de Segi Hiru, había observado en una amplia zona del barrio de Txomin Enea, la invasión de esta planta, así como en otros puntos de la ciudad. Se le ocurrió plantear en el Ayuntamiento la idea de iniciar un plan de trabajo para tratar de eliminar esta plaga y le indicaron que existía un programa de INEM para las corporaciones locales, al que presentó un proyecto de trabajo que ha sido aprobado.
Y gracias a este programa que va a durar seis meses están desde octubre están trabajando en San Sebastián seis personas para atajar esta plaga. Al frente de la brigada está Pedro Sancho, un ingeniero agrícola, que se dedicó antes de comenzar a operar a localizar los focos más importantes de la invasión de esta planta. Con él trabaja una persona que es disminuida física, que es la que opera con la sierra eléctrica y cuatro jóvenes que padecen un tipo de deficiencia síquica.
El equipo tiene un amplio programa de trabajo y diseñada la zona de actuación que ocupa una gran zona de San Sebastián que se encuentra localizada en el espacio comprendido entre Astigarraga-Bidebieta-Parte Vieja-Morlans- Loiola.
El trabajo de zapa lo realizó antes de comenzar a operar la brigada de operarios, el ingeniero agrícola, quien destaca como zonas más plagadas por esta planta Txomin Enea, Riberas de Loiola, márgenes del río Urumea, Miramón, Igeldo y Ulía.
La planta, según explicó Pedro Sancho, es una gramínea que afecta principalmente a las personas alégicas, crece en lugares degradados, donde hay movimientos de tierras, y llega a generar focos de infección.
La planta se caracteriza por las plumas que le brotan. Cada una de ellas genera unas 100.000 semillas que se pueden trasladar por el viento hasta 30 kilómetros de distancia. Cada planta tiene diez plumas y por lo tanto un millón de semillas, con lo que su propagación es muy grande, como está ocurriendo.
El problema de esta plaga es conocido y ha sido la empresa Segi Hiru la pionera en tratar de acometer su erradicación en Donostialdea. La finca experimental está en Txomin Enea, lugar donde han brotado varias decenas de estas plantas.
El programa de trabajo diseñado por el ingeniero agrícola comienza por el corte de las plumas, que son las portadoras de las semillas. Se arrojan en una bolsa y más tarde serán quemadas en un horno. Seguidamente se desbroza la planta y se cubre con un acolchado plástico (mulching) para ver cómo reacciona la planta y comprobar si va a tener más brotes.
Ramón Beltza manifestó que este trabajo persigue una doble misión, el del aspecto ecológico para erradicar la plaga, por una parte, y el de enseñar a trabajar a un grupo de personas que hasta ahora no habían salido de casa y se pasan el día en el sofá. «No es un pasatiempos -recalca Beltza-, sino el inicio de estas personas en el mundo laboral. Aprenden a ser puntuales con un horario, se acostumbran a oir las órdenes de un jefe y en sus cuatro horas de jornada hacen un trabajo digno, rinden, y ellos sienten que son válidos».
El responsable de Segi Hiru indicó que el contrato con el INEM es para seis meses, aunque esperaba que sea prorrogado porque el trabajo a realizar en San Sebastián va a ser largo, «ya que son muchas las zonas que hay limpiar en toda la ciudad».