El TAV discurrirá junto a la Autovía del Urumea y liberará 60.000 m2 de suelo en Martutene

Las vías del TAV y de Renfe se alejarán del río y facilitarán la boulevarización de la carretera a Astigarraga. El Ayuntamiento baraja ya nuevas viviendas y oficinas a la altura de Txomin, Antxita y Portutxo

AINGERU MUNGUÍASAN SEBASTIÁN.
El TAV ocupará el espacio de la carretera, la calzada irá sobre el río y el Urumea se reencauzará sobre terrenos de los cuarteles. /LOBO/
El TAV ocupará el espacio de la carretera, la calzada irá sobre el río y el Urumea se reencauzará sobre terrenos de los cuarteles. /LOBO

DV. El trazado de 5,7 kilómetros que el TAV recorrerá por el municipio de San Sebastián se alejará del río Urumea y se pegará a la Autovía del Urumea. Además, las vías de Renfe Cercanías y las de la alta velocidad irán juntas en la misma plataforma, lo que permitirá liberar 60.000 m2 de suelos que hubieran quedado encerrados entre la autovía y el actual trazado ferroviario. Es la principal novedad de la entrada del TAV en San Sebastián, según anunciaron ayer en rueda de prensa el consejero de Transportes, Iñaki Arriola, y el alcalde, Odón Elorza, una infraestructura que permitirá a los donostiarras llegar en media hora a las capitales vascas, y en 2 horas 15 minutos a Madrid.

La construcción de este tramo con las dos estaciones, la internacional de Donostia-Astigarraga y la central de Atocha, exigirá una inversión de unos 250 millones de euros. La principal novedad señalada el pasado día 11, tras la reunión de la comisión interinstitucional para la entrada del TAV en las capitales, es que la alta velocidad entrará hasta Atocha en doble vía, si técnicamente es posible. Lo será hasta Riberas de Loiola, y queda por ver si se podrán meter dos vías de ancho internacional en el último kilómetro hasta la estación de Atotxa, algo que deberá estudiar el Ministerio de Fomento, responsable de este proyecto.

Arriola y Elorza estuvieron acompañados por el vicepresidente de Euskal Trenbide Sarea (ETS), César Jimeno, y por el concejal de Urbanismo, Jorge Letamendía, quienes pudieron precisar aspectos del trazado ferroviario a lo largo de los casi 6 kilómetros que recorrerá por San Sebastián.

Los responsables donostiarras aclararon que la estación que se ha venido en llamar de Astigarraga, será la Estación Internacional de Ergobia -el 90% de los terrenos donde se ubicará son de San Sebastián-, mientras que la del centro de ciudad será la Estación Central de Atocha. Por lo tanto, de las cuatro paradas que tendrá el TAV en Gipuzkoa -Ezkio Itxaso, Ergobia, Atocha e Irun- dos estarán en San Sebastián. Otro aspecto que ha pasado desapercibido hasta la fecha es que los convoyes de mercancías dejarán de pasar por San Sebastián para dirigirse hacia el Puerto de Pasajes e Irun por una tercera vía que se adosará al trazado de la alta velocidad.

Pero la principal novedad revelada ayer es que el TAV y las vías de Renfe van a ir juntas, en una plataforma de unos 30 metros de ancho, que se distanciará del río y del actual trazado ferroviario y que se pegará a la Autovía del Urumea. Esta decisión «sólo va a tener beneficios» desde todos los puntos de vista, según explicaron Arriola y Letamendía. En primer lugar ventajas ferroviarias: como las cuatro vías -dos de Renfe y dos de TAV- se construirán por un trazado diferente del actual su ejecución no interferirá en la circulación de los trenes de cercanías.

La principal virtud es de índole hidráulica. La inundabilidad del Urumea recomienda alejar lo más posible el tren del río. La plataforma ferroviaria no sólo se alejará sino que irá 1,5 metros por encima de por donde discurre ahora. Si el TAV hubiera ido junto al actual trazado de Renfe se habrían tenido que acometer unas obras «mucho más invasivas» de encauzamiento y prevención de inundaciones en el barrio de Martutene. Alejar las cuatro vías del río permitirá limitar las actuaciones sobre el Urumea en Martutene y centrarlas sólo «en la margen izquierda» donde hay menos viviendas, según explicó Letamendía.

Pegar las vías a la Autovía del Urumea permitirá liberar 60.000 m2 de suelo -más de 8 campos de fútbol- que de otra manera hubieran quedado encerrados, y por tanto con poca utilidad, entre la autovía y el trazado ferroviario.

El Ayuntamiento ya barrunta qué hacer con esos terrenos: Letamendía explicó, en primer lugar, que se podrá hacer una boulevarización en condiciones de la actual carretera a Astigarraga, que cuando entre en funcionamiento la Autovía del Urumea pasará de ser una calzada foral a convertirse en una vía municipal. La idea es dotar a la calzada de «aceras amplias y bidegorri desde Loiola hasta Astigarraga», según indicó. Además, el Ayuntamiento ya proyecta la construcción de nuevas viviendas y edificios de terciario en esa nueva superficie que se ganará a la altura de Txomin Enea, Antxita y Portutxo.

Donde no habrá posibilidad de hacer filigranas técnicas es en los metros finales de Txomin, antes de llegar a Loiola -ver DV del 1 de agosto de este año-. Las vías de Renfe deberán embocar en el túnel que hoy utilizan bajo Zorroaga y las vías del TAV deberán cruzar hasta Riberas de Loiola por un nuevo túnel. El TAV ocupará el espacio de la actual carretera, la calzada se desplazará sobre el trazado del río, y el Urumea cambiará su cauce y la superficie de los cuarteles militares, lo que exigirá el derribo -ya se está acometiendo- de algunos edificios auxiliares-. La estación de Ergobia hará de intercambiador entre Renfe y TAV -como la de Atocha-, y en Riberas de Loiola habrá un segundo intercambiador entre el Topo y Renfe. ¿Plazos? No hubo forma de arrancar un titular porque, Arriola lo explicó, queda mucha tramitación antes de que empiecen siquiera las obras.

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