Rubalcaba se enzarza en una pelea en el pasillo del Congreso con el PP por el sistema de escuchas Sitel

Los populares exigen al ministro que dimita por «amenazas a dos diputados»

PAULA DE LAS HERASMADRID. COLPISA
Rubalcaba replica al PP en la sesión de control del Congreso. /EFE/
Rubalcaba replica al PP en la sesión de control del Congreso. /EFE

Que la campaña puesta en marcha por el PP para cuestionar el sistema de escuchas Sitel de la Policía había despertado la indignación del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, era algo evidente. Que su enfado llegara al punto de estar dispuesto a desbordar el marco del debate parlamentario para enzarzarse en una bronca de tú a tú en los pasillos del Congreso, no. En un tono de voz elevado, y visiblemente alterado, reprochó a los diputados populares Esteban González Pons y Carlos Floriano sus insistentes críticas.

La cuestión llegó ayer en segunda derivada a la sesión de control al Gobierno. El portavoz popular de Medio Ambiente, Carlos Floriano, acusó al Ejecutivo de utilizar un sistema «ilegal» que «va más allá de las escuchas». Rubalcaba ató cabos y replicó que ya han pasado cinco meses y el PP no ha acudido aún a los tribunales para denunciar el caso. Pero se quedó sin tiempo para rematar su intervención como habría querido.

Caliente, después de que en el hemiciclo los populares hubieran sacado a relucir también los GAL, el ministro se fue a la zona reservada al Gobierno que está en la entrada del palacio. Luego volvió a salir y en el pasillo vio, caminando de un extremo al otro, al vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, que ha hecho del Sitel su principal caballo de batalla, y a Floriano. De forma decidida, marchó hacia ellos y los dirigió al Salón de los Pasos Perdidos, en busca de un lugar discreto para hacer constar su enfado. La cosa se le acabó yendo de las manos. Los dirigentes de la oposición aseguran que el ministro «perdió los papeles», tildó a Floriano de «paranoico» -cosa que el ministro no niega- y que se puso tan agresivo que el presidente del Congreso, José Bono, tuvo que intervenir para que «dejara de amenazarlo», una intervención que otras fuentes minimizan. La supuesta amenaza, según el PP, fue decir: «escucho todo lo que dices, veo todo lo que haces». Semejante frase pronunciada por el responsable de la seguridad del país suena, alegan en el partido opositor, muy mal. Rubalcaba tampoco desmiente esas palabras, pero rechaza que en ellas hubiera amenaza alguna. Sin embargo, los populares han exigido la dimisión del ministro por a su juicio «perder los papeles» y «lanzar amenazas».

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