DV. Los partidos vascos reprochan a la izquierda abertzale que falta algo esencial en la declaración que realizaron el sábado en Alsasua: su petición a ETA para que deje las armas definitivamente. Hasta que el cese de la violencia no se produzca, aseguran, el proceso «democrático y pacífico» anunciado no será creíble.
El PSE no está dispuesto a dar el más mínimo margen de confianza a la izquierda abertzale mientras «ETA no desaparezca definitivamente y entregue las armas». No cree en su voluntad de retomar el camino político alejada totalmente de la violencia y, por eso, el portavoz José Antonio Pastor aseveró que el proceso no les inspira, por el momento, «ninguna credibilidad».
Es más. Aseguró que le «suena a música vieja y antigua», a la que sonó hace cinco años en el Velódromo de Anoeta, cuando Arnaldo Otegi presentó el proceso 'Orain Herria, Orain Bakea'. Unas palabras que, según Pastor, «ya sabemos lo que dieron de sí posteriormente». Para los socialistas, detrás de «la gran parafernalia y la puesta en escena» mostrada en el centro cultural Iortia había «muy poco contenido real». Y, a su entender, los portavoces de la izquierda abertzale no dijeron nada que no hubieran dicho antes.
El dirigente socialista insistió en que lo único que aceptarán es la desaparición definitiva de ETA «de nuestras vidas», y lo demás, aseguró, «son cantos de sirena, tratar de engañar a la ciudadanía y tenernos entretenidos con declaraciones que no van a ningún sitio». Pastor reiteró además la nula disposición del Gobierno socialista a reabrir otra negociación con ETA. «Ese camino lo han arruinado en tres ocasiones -dijo-, está definitivamente cerrado; y lo único que tienen que hacer es desaparecer, disolverse y entregar las armas para que se abra otro escenario donde sí quepa la política».
El PP vasco tampoco se fía de la izquierda abertzale y advierte al resto de partidos de que «no se puede picar el anzuelo» ante lo que considera «la enésima estafa del brazo político de ETA». El líder de los populares vascos, Antonio Basagoiti, aseguró que la propuesta es «lo de siempre» y que el discurso de la izquierda abertzale «no lleva a ningún sitio». Para él, con la comparecencia del sábado «quieren hacerse los simpáticos y colarse en algunas elecciones» para volver a la escena política. Pero consideró que «cuanto más se les apriete, más dificultades pasan y más posibilidades hay de que lleguemos a conseguir la paz y la libertad».
Aralar sí vislumbró, en cambio, un «paso adelante» en el documento, pero confió en que las palabras «se concreten sin dejar lugar a dudas» y la izquierda abertzale histórica «deje claro a ETA que la sociedad vasca reclama un cese definitivo de la lucha armada sin ningún tipo de condicionamientos ni contraprestaciones».
EA también se mostró esperanzada por que la apuesta «por el uso de las vías pacíficas» sea «definitiva», y recordó que la premisa de «defender la ausencia total de violencia» es imprescindible para establecer cualquier colaboración entre fuerzas abertzales.
En la misma línea, EB ve «un avance importante» en la posición de la izquierda abertzale hacia la paz, pero les preguntó si ETA les acompaña en ese camino. El portavoz de Presidencia, Serafín Llamas, interpretó que la mayoría abertzale «ha asumido que la violencia toca a su fin», pero echó en falta en el documento «la apuesta de ETA por vías exclusivamente políticas».
Alternatiba también consideró «esperanzadora» la iniciativa, pero recordó que «uno de los factores principales que dificulta ese proceso es la persistencia de ETA».