PAMPLONA. DV. Miguel Alonso Belza, abogado de la familia de Nagore Laffage, pidió al jurado «justicia reparadora, no venganza». El letrado no alberga la menor duda de que se trata de un claro asesinato, de que la víctima no tuvo la mínima oportunidad para defenderse. «A Nagore la sorprendió, la golpeó hasta dejarla aturdida y la asfixió con las manos. No se esperaba un comportamiento así de un médico, de una persona que le infundía respeto», dijo.
El abogado donostiarra negó que en el momento de cometer el delito José Diego Yllanes estuviese bajo los efectos del alcohol. «No hay ninguna prueba objetiva de ello. Basta con examinar las imágenes que se grabaron, ver cómo camina, con paso firme, sin deambular de un lado para otro; cómo entra y sale del garaje con el coche sin sufrir ningún percance y cómo se desplaza en el automóvil hasta Orondritz por una carretera de montaña, con más de cincuenta curvas».
Miguel Alonso descartó asimismo que José Diego Yllanes hubiese sufrido un trastorno. «No sólo no estaba loco ni borracho, sino que urdió un plan para que no le relacionaran con el asesinato», dijo. Bajo el punto de vista del letrado, el acusado «evidenció una gran capacidad de organización mental para deshacerse de las pruebas y ocultar el cuerpo de la víctima. Buscaba el crimen perfecto».
Brutalidad
José Ricardo Palacio, letrado que representa al Ayuntamiento de Irun, se extendió en la personalidad de acusado, de quien dijo mostró un total desprecio por la libertad sexual de la víctima. «Cuando una mujer dice que no, es que no. Hay que respetarlo», dijo. Destacó asimismo la brutalidad con la que Yllanes actuó así como su «cobardía». «Un hombre joven de 1,82 metros de altura y 80 kilos de peso, experto en artes marciales que agrede y mata a una mujer de 56 kilos y 1,66 de estatura no puede ser más que un cobarde».
Antes de concluir señaló al jurado: «El veredicto puede cumplir una hermosa función social, que el acusado cumpla una pena proporcionada a la gravedad del delito que ha cometido. Dentro de unos años, el acusado saldrá en libertad, pero Nagore no regresará».
Ainara Miranda, letrada que representa a las Juntas Generales de Gipuzkoa, incidió en los mismos aspectos que sus compañeros. «Hemos probado que los hechos son constitutivos de un delito de asesinato», dijo. La abogada repasó de manera pormenoriza los detalles del caso y analizó las pruebas para concluir que el acusado era «plenamente» consciente de lo que hacía y que no se hallaba bajo los efectos alcohol.