Aprendió a jugar a tenis mesa en el mismo lugar que lo hizo su padre Mihail y lo haría su hermano Denis, maestro ahora en Parma, Italia. Aprendió en el memorable club Chajtior, donde sesenta muchachos compartían siete meses y tenían que esperar horas para conseguir una. El premio a un buen partido era precisamente ése: tener más fácil el acceso a una mesa. Se hizo campeón en un Sport College donde entrenaban los mejores de otras modalidades, incluidos el hockey hielo, el patinaje artístico y el fútbol a la manera del Sparta de Moscú. Estudió y triunfó en la Universidad del Ferrocarril que apostó por él como ingeniero y como tenista. Luego se vino aquí. ¿Su reto? Conseguir que el Fortuna tenga, por de pronto, un equipo en II Nacional. Y otro en la I División Vasca.
- Primero vamos a citar a toda la gente, patrocinadores, amigos y tenistas que sea necesario.
- Primero los sponsors, ¿no te parece? Ekartek y Tekno 2.000. Luego el colegio donde también doy clases y puede ser muy importante en la creación de una buena base para nuestros equipos: María Reina. Me apetece también que aparezcan los nombres de Julen. Enrique, Guillermo e Iñaki.
- ¿Quiénes son?
- Buenos jugadores con síndrome de Down. El tenis de mesa se puede practicar aunque tengas ciertas discapacidades. Incluida la edad. De 6 a 77, que son precisamente los que tiene nuestro campeón veterano, Pedro Carrillo. Pertenece a la Selección de Euskadi de Veteranos y acaba de volver victorioso de los VIII Campeonatos de España celebrados en Pedrezuela, Madrid. Mete Pedro muchas horas aquí, en las mesas. Preparándose y ayudando a los chavales o a los más nuevos.
- ¿Citamos también a otros clubes? Algunos son los más grandes, como el Leka Enea.
- En julio le invitaron a participar en la ETTU Cup, una competición tan arraigada en muchos países de Europa como puede ser en otros la Champions.
- Habrá que acordarse del club Etxaide, ¿no? Llegó a lo más alto.
- Muy pero que muy alto en todas las divisiones, ligas y campeonatos pero tuvo tremendos problemas de infraestructura. Ahora está el Atlético. Y el Fortuna presenta un proyecto a largo plazo, de creación de afición, de deportistas y de campeones. ¿Sabes cuántos folletos hemos repartido para que en Donosti supieran que el tenis de mesa entraba en la oferta de las Kirol Ekintzak?
- Miles, seguro.
- 10.000.
- No está mal.
- Es que queremos tener mucha gente en acción. Para que vayan rotando en la competición, si es que quieren llegar a ese grado de compromiso. Yo lo asumí de crío. Mi hermano y yo lo aceptamos. Entrenábamos de ocho a diez de la mañana, luego íbamos al colegio. Hasta las cinco o las seis. Y volvíamos a entrenar hasta las ocho. Eso de lunes a viernes. Los fines de semana, competiciones. Al principio es sólo un juego. Vas por el ambiente, por tus amigos. Luego, como tantas otras cosas, te atrapa. Más tarde ves que puede convertirse en tu modo de vida. Pero me estoy yendo muy hacia arriba. Por ahora, mi afán y el del Fortuna es sencillo: crear afición y cantera.
- Entendido. La gente siempre le dirá que para ellos el tenis de mesa es un deporte donde tienes que tener una muñeca divina, de oro.
- El gran Shpraj les sacaría de ese error con una sola frase.
- Campeon legendario, admirado en todo el Este de Europa.
- Muchas competiciones llevan su nombre. Él dijo la frase que hemos elegido para titular.
- ¿Esa que reivindica la importancia de la cabeza y piernas sobre la mano que empuña la raqueta?
- Exacto. Para jugar a tenis mesa, igual que pasa en otros deportes la cabeza es lo más importante. En el fondo, de ella depende tu éxito o tu derrota. Si pierdes la concentración ya puedes tener una muñeca de oro que no alcanzarás medalla. He visto caer derrotados a campeones que estaban a un punto de la victoria. ¿ Qué pasó? Muy simple: se relajaron ante el triunfo seguro.
- El no salirse del partido antes de tiempo es ley en todas las disciplinas pero me sigue extrañando la idea de que también las piernas sean más importantes que la muñeca en el tenis mesa.
- Piensa: no es para nada un deporte estático. Las piernas te llevan y te traen a lo ancho de la mesa. En poquísimos segundos tienes que ir de un lado a otro. Continuamente. Tanto que hacemos más entreno de saltar la comba que los mismos boxeadores. Luego sí. Si no pierdes la cabeza y tus piernas resisten y colocan bien el cuerpo para el golpe, entrarán en juego la muñeca y el hombro. No antes. Ahora.