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«Tenemos que evitar hacer del dolor un espectáculo o un pretexto estético»

CULTURA

«Tenemos que evitar hacer del dolor un espectáculo o un pretexto estético»

La donostiarra se alza con el máximo galardón de la literatura vasca en castellano por 'El Ángulo Ciego', un relato en torno a la muerte de un escolta en un atentado

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Todavía embargada por la «especial» emoción que le ha supuesto el premio, la escritora guipuzcoana Luisa Etxenike (Donostia, 1957) siente que la implicación personal que le supuso este relato, construido en torno a la muerte en atentado del escolta de un político vasco, le ha permitido indagar y reflexionar sobre la violencia en Euskadi y los valores y reacciones que suscita desde la perspectiva de la familia de la víctima.
- El jurado describe su novela como «una lograda conjunción de planos narrativos en una novela madura que se merece este premio».
-No me voy a quejar, la verdad. Lo que más me gusta es que ha insistido en valorar el tratamiento doble que combina el relato, entre el deseo y la realidad, que haya tenido en cuenta que es una novela, un proyecto creativo, ponderando que estos personajes, en unas circunstancias tremendas, den con una fórmula para encontrar un ámbito de felicidad, ese angulo ciego que no se ve y, por tanto, es un lugar inaccesible e inatacable.
- Sostiene que no cree que le hubiera llenado de igual forma este premio por alguna otra de sus anteriores novelas ¿Por qué?
- Recibir este premio es un honor, de entrada. Lo que quiero decir es que la emoción que me asalta ahora es muy especial porque este libro es para mí muy especial. Hay una cercanía más profunda e íntima.
- ¿Por el tema que toca?
- Por el tema y por la cercanía. Este es, de todos mis libros, el que está más cerca en cuanto a temática a mi país, Euskadi. Los libros son una gran intimidad, tardas tiempo en escribirlos, estas dentro de ellos pero aquí hay también una realidad interna y una realidad exterior, que es la que nos rodea en Euskadi, y aunque esta es una novela y es ficción, son personajes posibles y verosímiles en nuestro entorno que me incumben como autora y como persona.
-¿Le ha supuesto escribirlo alguna especie de catarsis, de desahogo personal hacia lo que siente de lo que ve en Euskadi?
- No, no lo creo. Es un libro muy meditado, reflexionado, que he abordado con una deliberación y un cuidado que es lo contrario del desahogo, es una construcción literaria al detalle. Aquí hay un anhelo de libertad que se expresa no sólo en lo literario sino también en lo que atañe a la realidad circundante.
- ¿Le ha costado sumergirse en una realidad tan próxima y cercana?
- Sí, aunque he trabajado muchas veces la violencia en obras anteriores. Quizás porque me parece que la literatura ofrece, o debe intentarlo al menos, ofrecer una replica de felicidad, una salida para los personajes, siempre suelo ponerlos en entornos muy duros y quizás por eso su lucha por ser felices es más significativa. En este caso hay dureza. La novela arranca en los instantes posteriores a un entierro, cuando la muerte de ese hombre está reciente para su familia. Si es que me asalta algún temor aquí es el de no estar a la altura literariamente de un tema así y de encontrar un lenguaje que se perciba como recién estrenado. En torno al terrorismo, la violencia, ETA tenemos constantemente un lenguaje ahí, que todos conocemos y sabemos cómo se va a desplegar.
- ¿Qué reacciones ha percibido respecto a la novela entre los lectores?
- Mi preocupación era que se olvidara, con todo lo que se aborda aquí, que es en el fondo una obra literaria. Se ha leído, en general, como una novela sin olvidar los aspectos relacionados con la realidad vasca. Es una novela de presente, que entra en el momento más alto de emoción y expresividad de los afectados.
- ¿Se agota el lenguaje, el vocabulario para referirse a estos temas?
- Para mí hay un espacio en los seres humanos inatacable pero ocurre que el lenguaje aquí se gasta como las suelas de los zapatos al contacto con el suelo y a fuerza de pisar. La responsabilidad de cualquier escritor es que intente que el lenguaje que muestre sea entero, sin desgastar.
-¿Qué papel atribuye usted a los medios de comunicación en la construcción del relato de lo que rodea el terrorismo o la violencia?
-Lo que yo planteo es que lejos de un distanciamiento como el que suelen proponer los medios, esta novela es un acercamiento frente a ese distanciamiento del mirón, del voyeur que contempla desde la distancia lo que ocurre. Aquí se trataba de devolver a la intimidad su sentido: cuando hablas de tu dolor en primera persona no hablas como en un discurso, he tratado de evitar perder por el camino ese punto de humanidad vital.
- ¿Manejar de forma equilibrada emociones y literatura ha sido lo más complicado?
-Hay que evitar hacer del dolor un espectáculo. Huyo de la estatización del dolor y su conversión en espectáculo que suele verse en los medios me parece tremendo y evitarlo me parecía fundamental. No hay que olvidar como decía un escritor francés, que un ser humano que sufre no es un oso danzante. Lo he tenido muy presente: no hacer del dolor un pretexto estético. Son emociones dialogadas en el seno de la familia del fallecido porque para mí era importante la transmisión de valores en el seno de la familia afectada.
-¿Qué valores?
-Dos, fundamentalmente: no hacer daño a nadie siendo una persona decente, como dice la viuda y tratar de ser feliz, porque hay que luchar por la propia felicidad.
-¿Cree usted que la literatura vasca se ha acercado o abordado lo suficiente esta realidad?
-Es evidente que se han escrito ya novelas y se han rodado películas. Pero también lo es que habrá más, no cabe duda. Ahí están las Guerras Mundiales, el Holocausto, parecería a simple vista que está todo dicho pero no es así. Nosotros nos vamos acercando ya a una realidad, la que se vive en Euskadi, con las dificultades que son las mías y las de todos, pero creo que esto no ha hecho más que empezar: habrá y habrá obras y más obras que aborden lo que ocurre en Euskadi en torno a la violencia y a esta terrible realidad.
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FELICIDAD. La autora, ayer con su libro. /LUIS ÄNGEL GÓMEZ
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