DV. El mes de abril de este mismo año entraba en servicio la rotonda de Zaldizurreta, proyectada y financiada desde la administración foral (su presupuesto superó ligeramente el millón de euros). Esta glorieta nacía con el objetivo de toda rotonda: dar fluidez al tráfico en cruces complejos, evitar los semáforos que no siempre resultan eficaces y eliminar parte del tráfico que iba a parar a las calles Esteban Lasa y San Inazio saturándolas.
Este objetivo se vio cumplido en parte ya que esos viales anotaban menor intensidad de tráfico y la rotonda ayudaba a llegar a la estación y a la zona de Igartza en un tiempo menor. Pero la circunferencia fue proyectada con semáforos para la seguridad de los peatones. En concreto, algunos de ellos tienen como objetivo facilitar el paso a los residentes beasaindarras en Zaldizurreta 4 y 6. Hay que tener en cuenta, no obstante, que quienes allí residen recorriendo unas pocas decenas de metros más pueden acceder a sus portales sin ningún peligro cruzando uno de los pasos semaforizados, el de la calle Zaldizurreta, 1.
El hecho de haber semaforizado viene creando numerosos quebraderos de tráfico a los agentes de la Policía Municipal, máxime a raiz de haberse cerrado al tráfico las calle Mayor. «Si hay semáforos sobra la rotonda y y si hay rotonda sobran los semáforos», es una frase cada vez más oída por quienes sufren las consecuencias de los atascos a diario en torno a la rotonda de Zaldizurreta.
Horas punta
Los propios agentes de la Policía Municipal viven día a día el problema que se viene generando en torno a la circunferencia de 7 a 7.45 horas por la mañana, de 12.45 a 13.15 horas al mediodía y de 18 a 20 horas de la tarde-noche. «Es cuando el problema se agrava, paralizando practicamente el tráfico rodado inmerso en plena rotonda y además se colapsa el cruce que baja de la plaza de Erauskin afectando a San Inazio. Se colapsa Trenbidea, las colas llegan a Oriamendi y sabemos que en ocasiones se ha colapsado la autovìa N-1. En más de un caso nos sentimos impotentes porque nada podemos hacer. Desde luego urge buscar una solución», señalaban a DV varios agentes de la Policía Municipal, quienes prefererían no hacer públicos sus nombres.
Exceso de regulación
Hay quien achaca todo este problema al exceso de regulación que agravaría los atascos donde ya los hubiera y los provocaría donde no los hubiera.
«También el peatón es causante en parte del problema. Al pulsar el botón del semaforo para cruzar el vial y al no venir vehículos pasan antes de que el semáforo les de prioridad y después cuando está en verde para peatones ya no hay nadie para pasar y los vehículos están retenidos», señalaban desde la Udaltzaingoa.
No obstante, también es cierto tal y como destacan algunos peatones que, actualmente, el tiempo en el que los semáforos se encuentran en verde para ellos se reduce al mínimo suficiente para pasar. Y que, al contrario, se ha alargado el tiempo de espera entre un paso y otro.
Por las mañanas, los policías municipales direccionan a los alumnos del Instituto por el paso de peatones de Zaldizurreta, 1 para que de esta manera la afección sobre la rotonda sea mínima.