Iñaki Goenaga nació en el caserío Oiamar de Urnieta. Aunque empezó como es habitual ayudando a sus padres en las tareas del baserri pronto se convirtió en un oficio. Así, desde los dieciséis años ha dedicado gran parte de las horas del día a cuidar del ganado y a los 18 creó una sociedad con sus padres para gestionar la explotación láctea, que estos momentos cuenta con 70 vacas lecheras además de otras sesenta cabezas de ganado.
Para Iñaki, el descenso del precio de la leche se ha convertido al igual que para el resto de baserritarras en un verdadero quebradero de cabeza, ya que las cuentas no salen desde hace más de seis meses, lo que le ha obligado a tirar de los ahorros para poder continuar con la explotación.
«Desde marzo los precios están por debajo del coste y la situación empeora cada día», se lamenta. «En julio se decía que en septiembre empezaría a subir el precio y sigue igual. Se está alargando muchísimo».
Iñaki recalca que la situación es muy preocupante. Él produce 50.000 litros al mes y aunque el precio del pienso se ha reducido algo en los últimos meses, señala que sigue produciendo en pérdidas, ya que cada litro de leche le cuesta en estos momentos unos 33 céntimos, mientras que sólo le abonan 28 céntimos.
Considera que el precio adecuado para que la explotación sea viable debería rondar los cuarenta céntimos, «ya que los costes son altos en nuestra zona».
Señala que todos los baserritarras están tirando de los ahorros para poder sobrevivir, pero que si la situación se prolonga mucho tiempo será insostenible y muchas explotaciones tendrán que cerrar.
Iñaki tiene tres hijos pequeños a los que alimentar, pero cuenta con la ventaja de que las inversiones fuertes las hizo hace ocho años. «Si te pilla con una inversión reciente... ». Con todo, prefiere ahuyentar el pesimismo porque señala que ya ha habido en otras épocas situaciones parecidas y se ha salido de ellas. «No puedes desesperarte. Tienes que seguir adelante».
Respecto a las ayudas europeas dice que «son de risa». «Cuando oí lo de los 280 millones para toda Europa ve vino a la mente que el nuevo campo de San Mamés va a costar 160 millones. ¿A qué jugamos?», se pregunta. «Ese dinero no llega para nada». Y las del Gobierno Vasco considera que no son suficientes, «aunque todas las ayudas serán bienvenidas».