Andone Arzak Berrospe firma la siguiente queja: «Llevamos seis meses sin conseguir que se repare una gotera en la Sala de Gimnasia de Mantenimiento de Artaleku. Dicha Sala es utilizada diariamente por muchos usuarios (varios grupos de 10-15-20 personas). Esta semana estamos haciendo gimnasia con una toalla grande en el suelo, porque la fregona ya no es suficiente. Estamos sufriendo una situación incómoda y peligrosa. Espero que los responsables reparen la gotera en breve, antes de que ocurra alguna desgracia».
Carlos envía este e-mail: «Con todo lo leído y oído sobre el tema Porcelanas ésa es mi sensación. Personalmente he vivido esta situación hace algo más de 10 años, en un pueblo vecino, con una empresa situada en el centro, ocupando muchas hectáreas de terreno, en situación de quiebra. Con una alta demanda de viviendas en la zona, y con los especuladores del ladrillo al acecho. Pero los trabajadores contamos con la impagable ayuda del Ayuntamiento del pueblo, que dejó claro desde el principio que en ningún caso habría recalificaciones de terreno. Hoy, esta fábrica está a pleno rendimiento, con grandes inversiones y, por cierto, hay más de 30 jóvenes de Irun que han entrado en los últimos años. Me sorprende mucho el silencio que ha mantenido nuestro Ayuntamiento, como que la cosa no fuera con él, cuando es el principal actor del convenio firmado. Terminar diciendo que el Alcalde del pueblo del que he puesto el ejemplo pertenece al mismo partido que el de Irun. (Digo esto para evitar suspicacias)».
Una vecina de Irun llama a la redacción para decir que «he observado que han colocado dos regaderas junto al grifo que hay en el cementerio de Blaia. No sé si anteriormente solía haber regaderas, pero agradezco que las hayan puesto porque se facilita mucho el trabajo de los que suben a regar las plantas en las tumbas, que no tienen por que andar subiendo y bajando su propia regadera»
Narciso manda este texto: «No sé si lo entiendo bien, pero creo que el parking entre las calles Mayor y Fueros se ha convertido en un parking privado. Aunque se han eliminado bastantes aparcamientos y en ese parking todavía hay unos que se podrían aprovechar, hay una valla que cierra la entrada y que limita el acceso únicamente al personal de la obra. Sin embargo, está todo el día lleno de coches. Una de dos. O la gente se salta a la torera el cartel y esos coches son de personas corrientes o ése es el parking de los de la obra. Mal en los dos casos».


