DV. Dos donostiarras se miden mañana al Worcester Warriors (Ciudad Universitaria de Madrid, 16:30 horas). Los ingleses son sextos en la mejor liga de Europa, y cuentan en sus filas con jugadores que empapelan habitaciones de devotos del rugby. Al mismo tiempo, Pablo Feijóo despunta en el CRC Madrid y en la selección, con la titulación de Informática en el bolsillo, mientras que Javier Arbelaitz, talonador del Pegamo Bera Bera, avanza en la ESTE con su licenciatura de Empresariales.
Y se preguntarán ¿qué hacen estos dos donostiarras enfrentándose al mítico zaguero australiano Chris Lathan y a los All Blacks Sam Tuitupou y Rico Gear? Nos lo cuenta el mismo Arbelaitz desde la concentración del Olympus XV en Madrid.
«En el mundo del fútbol la máxima competición continental es la Champions League y la siguiente en el escalafón es la Copa de la Uefa. Y en el rugby, la Challenge Cup es la que precede a la Heineken Cup en cuanto a rango», inicia. El formato inicial de la competición es una liguilla entre cuatro equipos.
«El ganador de la División de Honor de rugby tiene acceso a la Challenge. En años anteriores fue El Salvador el que accedió a la competición, midiéndose a potencias como el Newcastle Falcons. Pero en esta edición, el vigente campeón, el CRC Madrid -en donde juega Pablo Feijóo-, ha preferido renunciar por distintos motivos», relata.
El presupuesto para afrontar la competición es muy elevado. La Federación Española ha intermediado para que un equipo de la Liga participe, y finalmente se ha creado el Olympus XV. «Es un club que ha nacido para tomar parte en la Challenge Cup. Nos entrena el seleccionador Ged Glynn, ayudado entre otros por Mike Umaga. Se ha hecho una selección de jugadores con ficha en División de Honor, foráneos y no foráneos, y aquí estoy», explica el de Gros.
Arbelaitz ha dado un paso más hacia su previsible debut con España. Comparte habitación con su homólogo en el combinado, Chema Bohórquez, y nos cuenta su experiencia por Europa. «Debutamos el pasado fin de semana en Galway (Irlanda), ante el Connacht. Perdimos 46-6. Salí en la segunda mitad y la disputé prácticamente entera. Estuvimos acertados en las melés pero todavía hay bastante diferencia entre la liga irlandesa y nuestra División de Honor. Jugamos en un canódromo -el de la imagen que ilustra el reportaje- ante 3.000 personas. Tenía un palco VIP impresionante. Durante la segunda mitad aguantamos bien. Nos alojamos en el hotel que patrocina al Connach y puedo decir que el tercer tiempo fue perfecto. Cenamos en el hotel y después estuvimos en un pub, con miembros del equipo irlandés. Gente muy maja que ya nos pidió un tercer tiempo en el partido de vuelta a la altura», sonríe.
Mañana se mide al Worcester inglés en Madrid. «Hemos hecho entrenamientos intensos en la máquina de melés -un pequeño tractor con huecos para que los delanteros metan la cabeza y empujen simulando esta acción rugbística-. Hay leyendas del rugby en este equipo, espero tener unos minutos, saldré sin miedo y a por todas, aunque lo lógico es que perdamos».
Posteriormente viajarán a Montpellier y recibirán al equipo galo en Madrid. «Este partido es en diciembre, me coincide con exámenes en la ESTE. Espero que los profesores tengan manga ancha, me han dado un certificado de la competición para presentarlo en Deusto», concluye. Nadie duda de que contará con ayudas, ya que estamos ante un nuevo hito del rugby guipuzcoano.