MADRID. Nueva vuelta de tuerca en el secuestro del Alakrana cuando se cumplen trece días de su captura. Poco después de que el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón ordenase el ingreso en prisión de los dos piratas como autores de 36 delitos de detención ilegal -tantos como tripulantes-, otro de asociación ilícita y uno más de uso de armas, la banda que mantiene apresado al atunero -'Burcad Badeed' (Los que roban en el mar)- amenazó con «represalias», incluido el asesinato de los marineros, si la Armada española o las fuerzas navales de la Unión Europea intentan rescatar el pesquero.
Desde la pequeña población costera de Hindawao, entre las ciudades de Haradhere y Hobyo, el cabecilla pirata Abdi Benlow, conocido como Sugulle Ali, puso sobre la mesa «tres condiciones que se han de cumplir antes de cualquier negociación» para liberar al Alakrana. «Son sencillas: España debe primero liberar a nuestros dos compañeros detenidos; segundo, retirar todos sus buques de guerra y detener la pesca de los barcos españoles que violan aguas somalíes», recalcó. Sugulle Ali lanzó un mensaje duro, sin dobles lecturas: «Si no respetan lo que les decimos, se creará animadversión contra los ciudadanos españoles -ocho vascos y ocho gallegos- y esto no será bueno para ellos».
El cabecilla de los 'Burcad Badeed' no quiso confirmar si el Alakrana se encuentra en la zona de Hindawao, donde ya tuvieron retenido al buque ucraniano Faina entre septiembre de 2008 y febrero de 2009, con una carga de carros de combate, armamento y municiones, pero dejó caer que está en un «ambiente seguro». En esta línea, advirtió de que los vuelos del avión militar P-3 Orión sobre el atunero no les amedrentarán ni les harán desistir de mantener el barco secuestrado.
Para Sugulle Ali, la Armada española planea rescatar el Alakrana. «Piensan que somos estúpidos, como cuando la Armada Francesa nos atacó. Ahora estamos preparados y listos. Nuestras acciones incluirán matar a los tripulantes del Alakrana», amenazó el pirata, tras recordar los dos episodios en que comandos de la Armada francesa actuaron para liberar rehenes y barcos galos, operaciones en las que murieron cinco piratas y fueron arrestados una decena.
El mes pasado, la banda de asaltantes liberó a tres ciudadanos de las Seychelles después de que las autoridades de esas islas pusieran en libertad a 23 de ellos. El intercambio se hizo después de que los piratas insistieran en que matarían a los tres rehenes si el Gobierno no accedía a cumplir sus condiciones.
Fuente locales en la población de Garacad señalaron que el Alakrana está entre esta localidad y Hindawao, pero que el capitán ha sido trasladado en varias ocasiones para evitar operaciones de comando con intención de rescatar el barco, información que no fue confirmada ni por fuentes oficiales ni por los piratas. Mientras tanto, la ministra de Defensa, Carme Chacón, aseguró ayer que no le constaba que existieran amenazas por parte de los secuestradores. «Los militares españoles han hecho un buen trabajo y tienen la obligación y el deber de capturar a piratas en flagrante delito, siempre que no expongan vidas de inocentes», afirmó. Los dos secuestradores capturados por la fragata Canarias que ya se encuentran en prisión en Madrid recibieron 2.500 dólares (unos 1.700 euros) por asaltar el Alakrana. Este es el botín que los infantes de Marina hallaron en el esquife en el que navegaban después de que abandonaran el atunero el pasado 4 de octubre, 48 horas después del secuestro. En el bote había también seis teléfonos móviles usados para comunicarse.
Expertos
Este dinero es una de las pruebas de cargo que implica a los dos arrestados en el secuestro del atunero, según el auto del juez Baltasar Garzón, que ordenó ayer su ingreso en prisión incondicional. Ha quedado constatado que los dos piratas a sueldo, identificados como Cabdiweli Cabdullahi y Raageggesey Hassan Haji, forman parte del la banda 'Burcad Badeed', que opera en el Índico desde hace más de veinte años. Sus bases en tierra están en distintas poblaciones de las regiones de Putlandia y Mogadiscio, y se sirven de otros grupos para el suministro de armas, apoyo logístico y económico.
Con su ingreso en la cárcel, Garzón dio por concluido el tortuoso periplo que ha acompañado la detención y el traslado a España de estos dos bucaneros. El juez tuvo que tomarles declaración en la sede de la Audiencia Nacional y en el Hospital Gregoria Marañón, ya que uno de ellos fue herido de bala en el pecho cuando fue capturado. Además, Garzón debió esperar varias horas para interrogar en su despacho al otro detenido porque en un primer momento alegó ser menor de edad. El juez se vio obligado a comprobarlo y ordenó el trasladar al Hospital de la Paz, donde se le realizó una prueba oseométrica en la muñeca izquierda. La calificación del cartílago señaló que tenía unos 19 años. Ambos piratas defendieron su inocencia y ratificaron el testimonio dado el lunes a la Policía tras tomar tierra en la base de Torrejón procedentes de Yibuti. Entonces negaron formar parte del grupo que mantiene retenidos a los 36 marineros del Alakrana. En su defensa señalaron que estaban pescando cuando los asaltantes llegaron en lanchas y les obligaron a acercarse al atunero vasco, en cuyo interior permanecieron dos días
La consejera vasca de Pesca, Pilar Unzalu, y el secretario general del Mar, Juan Martín Fragueiro, se reunieron ayer en Vitoria. Ambos coincidieron en destacar la necesidad de «mantener la actual unidad de acción» con el objetivo de conseguir la «pronta liberación de toda la tripulación, sana y salva».