DV. Son apenas unos pares de trazos rojos sobre la pared de una cueva. Pero su descubrimiento supone un gran acontecimiento. Se trata de las pinturas rupestres más antiguas halladas en Gipuzkoa. Fueron dibujadas entre 20.000 y 22.000 años atrás y se encuentran en la cueva Astigarraga, que pese a su denominación está en el término municipal de Deba.
Los responsables de la excavación arqueológica y de la Diputación guipuzcoana presentaron ayer públicamente el descubrimiento. Una sorprendente novedad en una cueva que no tiene nada de nuevo. Fue descubierta en 1967 por Miguel Sasieta, fundador del grupo Munibe, que ayer recordaba sus primeras entradas en la pequeña gruta del valle de Goltzibar, las consultas cursadas a José Miguel de Barandiarán y el hallazgo de huesos de reno.
El grupo Munibe trabajó en la cueva de Astigarraga antes de dejarla. Según explica Sasieta, «después de años de aprendizaje, hemos vuelto a hacer catas y sondeos en cuevas que teníamos catalogadas como estériles o poco interesantes, en colaboración con el área de Prehistoria de la Universidad del País Vasco». Una de esas cuevas en las que volvieron a excavar, en 2005 y bajo dirección del profesor de la UPV Jose Antonio Mujika, fue la de Astigarraga.
Detrás de un plástico
Desde 2005, cada verano, un grupo de arqueólogos excavaba en la cueva. Para evitar una molesta gotera, cubrieron con plásticos una pared inclinada a la izquierda de la sala principal. La sorpresa no ha llegado hasta agosto de este año, cuando Jose Antonio Mujika, Juan Mari Arruabarrena y Miguel Sasieta apartaron el plástico y abrieron la boca ante los pares de trazos de pintura roja en los que nadie había reparado nunca.
El conjunto puntado durante el Paleolítico Superior consta de al menos 16 trazos pareados, 16 pares de pequeñas líneas rojas. «Visualmente son sencillos -admite Marcos García Díez-. Es un conjunto modesto desde el punto de vista estético pero clave desde el punto de vista científico. No es frecuente poder datar en el tiempo las pinturas rupestres, pero en este caso se puede asegurar al 99,9% que datan de hace 20.000 - 22.000 años». García Díez no se atrevió a asegurar que se trata de las pinturas rupestres de mayor antigüedad de Euskadi pero sí que serán «de las más antiguas del País Vasco y, con seguridad, las más antiguas que se conocen en Gipuzkoa».
Aunque «siempre es difícil explicar el significado del arte rupestre», admite el experto, los trazos podrían tener un sentido religioso. «Quizás tocaban las paredes de la cueva porque les ponía en contacto con un mundo espiritual».
Si bien es un tema infrecuente, pueden verse trazos similares en la cueva asturiana de Tito Bustillo, y, en Cantabria, las de Chufín, La Garma y La Pasiega. Todas ellas fueron denominadas Patrimonio de la Humanidad el año pasado, junto con las de Ekain y Altxerri.
Autenticidad confirmada
García Díez fue llamado a realizar un informe pericial sobre las pinturas. En su prospección visual rutinaria, realizada el pasado 21 de septiembre, confirmó la autenticidad del hallazgo. «No existe ningún tipo de argumento que introduzca dudas sobre su autenticidad», asegura. Junto a otros factores científicos, el hecho de que parte de las pinturas estén cubiertas por capas de calcita, que tardan más de un siglo en formarse, y que el pigmento esté muy embebido en la roca «certifica la autenticidad».
En su informe pericial, García Díez afirma que «el conjunto de Astigarraga representa un punto clave para el conocimiento de la actividad simbólica, ritual y artística de los primeros homo sapiens que habitaron Europa».
El «conjunto» de la cueva de Deba no está formado únicamente por los pares de trazos rojos, que son sus pinturas más antiguas. También hay un posible caballo pintado, que permanece oculto tras una capa de calcita, y unas líneas grabadas de sentido y dirección variable que necesitan mayor estudio.
Según informó ayer la diputada de Cultura, Maria Jesus Aranburu, «en cuanto tuvimos conocimiento del hallazgo», la Diputación colocó una verja para cerrar el lugar y solicitó al Gobierno Vasco que incoe el expediente de protección de la cueva. Futuros estudios aportarán más detalles sobre lo descubierto.