DV. «Me he quitado un gran peso de encima, nunca mejor dicho». Los primeros pacientes que este año han pasado por el quirófano para tratar su obesidad a través de la cirugía laparoscópica se atreven incluso a bromear con la decisión tomada. «Nos ha cambiado la vida», reconocen más seriamente Mikel y María, dos de los operados en la unidad de obesidad mórbida del servicio de cirugía general y aparato digestivo de Policlínica Gipuzkoa.
El equipo, encabezado por el doctor Juan José Martínez, comenzó a practicar la cirugía por laparoscopia para tratar a estos pacientes a principios de este año. Según explicó Martínez, esta técnica supone una gran ventaja frente al método tradicional ya que disminuye las complicaciones de la intervención. Este método, realizado sin abrir el abdomen y mediante pequeñas incisiones, «permite que la recuperación del paciente sea más rápida y reduce a la mitad el tiempo de hospitalización», apuntó.
Por el momento, ya son doce los pacientes con obesidad mórbida que han sido intervenidos a través de dos técnicas: la colocación de un by-pass gástrico o de una banda gástrica por laparoscopia. El by-pass gástrico consiste en reducir el tamaño del estómago y unirlo a una zona determinada del intestino. De esta forma, parte del intestino deja de absorber los nutrientes de los alimentos ingeridos y, además, el paciente tiene una mayor sensación de saciedad.
La banda gástrica, por su parte, es un dispositivo que se coloca alrededor del estómago en su tercio superior reduciendo su capacidad. Así, se consigue que el paciente note una sensación de saciedad con mucha menor cantidad de comida. El doctor Martínez explicó que el objetivo de ambas intervenciones es «bajar el peso del paciente para mejorar así los múltiples problemas ligados a la obesidad, como la hipertensión o el riesgo cardiovascular».
A los cuatro días, en casa
Hace poco más de ocho meses que Mikel y María se decidieron a pasar por el quirófano para acabar con su obesidad. Ninguno de ellos tenía problemas de salud pero sí sufrían «problemas de movilidad, dolor de piernas al andar e hipertensión». Además, María sufría ansiedad. Después del by-pass, Mikel ha perdido 60 kilos, «de 165 he pasado a 105», y María ha bajado de 95 a 68. Ellos confirman que la operación no les causó «demasiados problemas». «A los cuatro días estábamos en casa y sin ningún contratiempo». A sus 35 y 48 años, Mikel y María se muestran «encantados» con la decisión tomada ya que «ahora podemos hacer muchas cosas que antes bien porque no podíamos o no nos atrevíamos por vergüenza». María, por ejemplo, ha estado este verano «más morena que nunca porque he ido muchísimo a la playa sin ningún complejo». Mikel, por su parte, ha podido disfrutar de los aquaparks «por primera vez». «Ahora aprovechamos la mínima excusa para salir de casa», concluyen.