¡Mira quién actúa!

CARLOS ELORZA
Igartiburu debuta como protagonista./
Igartiburu debuta como protagonista.

Recién presentada en la sección Zabaltegi del último Zinemaldi, llega a las pantallas , la adaptación al cine de la novela del mismo título de Anjel Lertxundi que ha dirigido Jabi Elortegi, responsable de éxitos televisivos como o . es una película en tres tiempos. Una película en la que se cruzan tres líneas temporales que a medida que avanza el film y se van conociendo los hechos que marcaron y marcan la personalidad de su protagonista, van conformando un puzle de traumas y sentimientos. En 1987, siendo Ainhoa una adolescente, fue testigo de un atentado de ETA que la obligó a dar un vuelco a su vida. En 2007, vive en Barcelona, acaba de conocer a Imanol e intenta triunfar como concertista de piano. En 2008, se irán revelando algunas de las claves de los personajes que ayudarán a entender las causas de algunos hechos del pasado y a descubrir que para bien de la credibilidad de la historia, no todo lo ocurrido fue fruto de la casualidad.

Tres tiempos y tres historias entre los que la narración salta de forma fluida y hábil, del presente al pasado y vuelta al presente. Con un pasado lleno de color y un presente frío y distante. Con un pasado vasco rodado en Zarautz, en Getaria, en Andoain. Y con un presente de vascos en una Barcelona de diseño. Tres ejes temporales que se entrecruzan y van tejiendo la trama de . Aunque desgraciadamente, ninguno de ellos tenga los minutos suficientes para ir más allá del lugar común y del tópico. Porque en realidad, cada una de esas tres partes necesitaba más tiempo para profundizar en sus personajes, sus personalidades, sus vidas, sus alegrías y sus miserias y evitar caer en arquetipos.

A pesar de esta estructura no lineal, a la película le pesa un estilo demasiado televisivo en el que se sacrifica el poder de la imagen, en favor de unos diálogos a los que les falta frescura y naturalidad y que a veces parecen meras explicaciones de lo que ocurre, de lo que piensan y lo que sienten los personajes. Un estilo televisivo al que le falta sutileza y en el que por momentos los hechos se fuerzan más de la cuenta.

La estrella de es la también televisiva Anne Igartiburu, que abandona corazones estacionales y a famosos y famosillos intentando moverse al ritmo de la música, en un debut como protagonista en el cine con un papel que le viene demasiado grande. Porque esta Ainhoa necesitaba algo más que naturalidad a la hora de decir los diálogos. Necesitaba a una intérprete capaz de transmitir la maraña de sentimientos, emociones y conflictos del personaje. Y Anne Igartiburu no lo logra.

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