DV. Peru-Harri, el museo que Iñaki Perurena ha dedicado a la piedra en Leitza, cuenta desde hace unos días con una entrada de altura. Se trata de un gran arco de piedra caliza por el que los visitantes, como si de Cayo Julio César se trataran, accederán, no a la Galia, sino al museo del harrijasotzaile leitzarra.
El arco que estuvo situado hasta hace unos días en el centro de Leitza tiene una historia especial para Iñaki. «Hace unos meses supe que, con motivo de unas obras en la zona, el arco de piedra iba a ser trasladado. En aquel momento no sabía qué iban a hacer con él, pero durante las fiestas de este año hablé con el alcalde y le pregunté por el destino del arco. En un principio, en el consistorio no tenían un destino fijado. Entonces le propuse que se trasladara a nuestro museo y nuestra disposición a que durante dos años la visita al mismo fuera gratuita para los leitzarras», afirma Iñaki.
En el último pleno municipal, la propuesta de Perurena fue aceptada y esta misma semana se ha procedido a desmontar las piezas del arco para trasladarlo después a Peru-Harri.
«La empresa Mariezcurrena se encarga de las obras y fue la que desmontó las piezas del arco. En un principio se habló de desmontar todas las piedras del arco, pero al final, con la ayuda de una gran grúa se dividió en tres piezas», comenta Iñaki. Sólo la parte circular del arco «pesa unas 28,5 toneladas», señala Perurena, «pero con mucho cuidado y poco a poco logramos subirlo y colocarlo a la entrada del museo».
Al final, el arco se ha colocado como si de una puerta al museo se tratara.
El museo de Peru-Harri
En un marco incomparable, cerca de la carretera a Uitzi y a escasos metros de la vía verde del Plazaola, Iñaki Perurena lleva ya unos seis años construyendo y levantado un museo que ha querido dedicar y en el que ha recogido parte de su vida, la piedra. 35 de los 52 años que tiene en la actualidad Perurena los ha dedicado a su gran pasión, el levantamiento de las grandes moles y junto a él siempre han estado su mujer Maite, sus hijos, Maite, Xabi e Inaxio. Este además, como es sabido, ha seguido sus pasos en la práctica del duro deporte rural. Iñaki tiene ese poder, esa fuerza de transmitir su pasión y los suyos le siguen.
También lo han hecho este verano durante las visitas guiadas que se han organizado para conocer el museo Peru-Harri, Su mujer y su hija se han encargado de atender a todas aquellas personas que se han acercado a la explanada del caserío Gorritenea. En él, al aire libre se puede ver un conjunto de esculturas de diferentes tamaños y dimensiones. En lo más alto y presidiendo el museo, destaca la gigantesca figura dedicada a Pedro I, el mariscal navarro que Perurena siempre recuerda por sus logros. Además el visitante puede ver un menhir, diferentes formas megalíticas, un enorme brazo que emula el lanzamiento de una piedra o un dolmen, muy especial para Perurena, cubierto por una 'txapela' en recuerdo de su padre. La última pieza colocada por el harrijasotzaile, antes del verano, es una peculiar mano pintada de rojo junto a la que se puede leer palabras en euskera.