DV. Los sindicatos nacionalistas vascos ELA, LAB, ESK, Stee-Eilas, Hiru y Ehne hicieron ayer un llamamiento a los trabajadores vascos, para que no se dejen «engañar» por un diálogo social diseñado a la medida del capital, aseguran, y se movilicen para cambiar las políticas de patronal y gobiernos, que a su juicio «sólo benefician a los privilegiados».
Las citadas centrales vascas celebraron por la mañana una asamblea conjunta de delegados en el polideportivo Gasca, de San Sebastián, a la que asistieron cerca de dos mil personas. Posteriormente fueron en manifestación hasta la sede de la Diputación foral, con el lema Krisiaren aurka. Eredu berri bat. Por un modelo económico y social justo. Ésta era la primera de las movilizaciones que los sindicatos nacionalistas anunciaron en el marco de su decálogo anticrisis Hamar urrats, eredu berri baterako (Diez pasos para un nuevo modelo) y que proseguirán el 13 de noviembre ante la sede del Parlamento Vasco y el 14 de diciembre frente al de Navarra.
Según el secretario general de ELA, Adolfo Muñoz, el diálogo social se ha creado para contrarrestar la acción sindical, con ajustes decididos previamente con la intención de uniformizar sus medidas en toda España, acabar con todo resquicio de autonomía política y poner al sindicalismo al servicio de la propaganda de los gobiernos. El diálogo social, añadió, «sólo busca ayudar a administrar sin problemas el ajuste contra la clase trabajadora», y «que quienes legitiman ese fraude obtengan dinero público».
«Rearme social y político»
Asimismo, Muñoz acusó a los gobiernos de trabajar al servicio de la patronal. Por ello propuso «un rearme social, cultural y político» para dar la vuelta a la situación y ofrecer soluciones a los problemas de los trabajadores, que son los que más sufren los efectos de una crisis que no han originado.
Igualmente, el secretario general de ELA advirtió que los principales agentes políticos están de acuerdo en lo esencial y sólo se detienen a hablar de maquillajes, como se ve en el blindaje del Concierto y en las negociaciones de los presupuestos de los gobiernos vasco y central. «El Concierto y el Convenio Económico desafinan demasiado después de tanta injusticia para favorecer al capital y a los empresarios», aseguró para recalcar después que las diputaciones vascas recaudarían 5.300 millones más al año si aplicaran la media europea de carga fiscal.
Para Muñoz, «las administraciones no quieren cambiar nada». Tras hacer uso del Concierto y del Convenio para descapitalizar lo público, alertó, en estos momentos de crisis se niegan a endeudarse lo necesario y presentan unos presupuestos con un 6% de reducción de gasto, lo que a su juicio constituye «una llamada a continuar en la recesión».
A su vez, la secretaria general de LAB, Ainhoa Etxaide, anunció que el nuevo curso va a estar marcado por una ofensiva sindical para defender el decálogo de propuestas elaborado por los sindicatos nacionalistas. Entre ellas figuran mantener el empleo sin aprobar expedientes de regulación de empleo que no cuenten con el apoyo de la mayoría sindical, garantizar la igualdad en las condiciones laborales, aumentar las prestaciones sociales, una política fiscal justa, impulsar el sector público y crear un marco vasco de relaciones laborales.
Etxaide también acusó a la patronal de querer socializar las pérdidas y blindar el modelo con debates estériles y falsos después de quince años especulando, exprimiendo a los trabajadores y restando capacidad de intervención al sector público. Asimismo, criticó a los gobiernos por impulsar políticas fiscales al servicio de la clase empresarial y lamentó que el diálogo social se haya enfocado a socializar pérdidas en lugar de a dar cobertura a los problemas de los trabajadores.