Ezenarro encara el nuevo curso político con preocupación. La «falta de concreción» del Ejecutivo de López le impide ser optimista. Pide «más hechos y menos fotografías».
- Belén Greaves (PNV) dijo la pasada semana que ante el posible acuerdo PSE-PP en las elecciones municipales y forales de 2011 sólo cabrían dos opciones. ¿Se olvidó de Aralar?
- El discurso de que el PNV es la única opción en el mundo abertzale frente al binomio PSE-PP es obsoleto e ilógico. Ese mensaje se lanzó en las últimas elecciones, cuando aventuraban que el voto aber-tzale se iba a aglutinar en el PNV, y sin embargo Aralar obtuvo los mejores resultados de su historia y fue el partido que más creció. La anulación del más cercano no es una estrategia inteligente. No cala y además no somos adversarios.
- ¿Entonces no le sorprende que el acuerdo PSE-PP pueda prorrogarse en las elecciones de 2011?
- Tampoco es nuevo. No lo habíamos vivido en el Gobierno Vasco pero sí en otras instituciones. Me suena a que esa apuesta la han lanzado los socialistas antes de que lo hagan los demás. 'Vamos juntos pero luego relativizamos. El PSOE representa la centralidad de este país y por tanto vamos a hacer coaliciones diversas según el contexto social'. Me suena a estrategia porque en otro caso no hubiera habido una matización tan rápida.
- ¿Qué le sugiere ese acuerdo?
- PSE y PP están intentando imponer desde la minoría una identidad que no sentimos la mayoría de este país. Las identidades no se imponen, se sienten. Hay una estrategia que busca que la mayoría social de este país acabe sintiéndose de otra manera. Es una estrategia equivocada. Se ha impuesto contra la voluntad una ley de símbolos ad hoc hecha para la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra. Las identidades son adhesiones voluntarias o no son. No vamos a dejar de sentir lo que somos porque no sé quién haya llegado al Gobierno.
- (Hace una pausa)
- Muchas veces se emplea el argumento contrario, el que nosotros queremos imponer. ¿Nosotros? No imponemos a nadie que ponga la ikurriña en ningún sitio; es al revés. Y lo mismo con el euskera. La única lengua obligatoria en este país es el castellano. Tenemos el deber de conocer el castellano y el derecho de utilizar las dos lenguas oficiales. ¿Quién está imponiendo qué?
- Entiendo que no ve con muy buenos ojos al Ejecutivo de López.
- No tenemos programa de gobierno, calendario legislativo ni los decretos de estructura de los departamentos, salvo dos. No sabemos cómo se estructura el gobierno y qué entramado institucional tenemos. Es sumamente grave. ¿Cómo vamos a pretender que haya una respuesta a los problemas cotidianos? No hay clarificación. Se está mimetizando la improvisación de Zapatero en relación a la crisis. No puede ser que un día el consejero de Hacienda diga que hay que retocar el IRPF y al día siguiente se diga desde la Portavocía que no se toca. Están trasladando incertidumbre. Me parece una falta de responsabilidad. No saben a dónde han llegado. Les recuerdo que han llegado a gobernar un país. Gobernar quiere decir toma de decisiones. No saben muy bien qué hacer y por eso abren tantas mesas de diálogo y reflexión. ¿Qué propone el Gobierno?
- De la posibilidad de que Aralar llegue a acuerdos ni hablamos.
- Es que no sabemos qué contenidos tiene. Desde el propio discurso de investidura fuimos muy duros con la composición de este Gobierno porque nos parecía que se hacía desde la minoría excluyendo a la mayoría. A pesar de todo tendimos la mano en la normalización política de este país y en la forma de darle una respuesta social a la crisis con propuestas concretas.
- ¿Y han hecho estas propuestas?
- Sí. Algunas ya han sido rechazadas, como que no se apruebe ningún ERE sin el acuerdo de los trabajadores, y ahora hemos propuesto otras relacionadas con la fiscalidad. Estamos a la espera. No podemos estar de acuerdo en todo pero sí en temas puntuales, aunque a decir verdad si no tenemos un programa es difícil saber en qué podemos estar de acuerdo.
- ¿Qué no le termina de gustar?
- La falta de concreción. ¿Otro ejemplo? San Mamés. Se dice que no y a las horas se hacen la fotografía con el presidente del Athletic. Invertir 55 millones con la que está cayendo no me parece correcto.
- ¿Le convence al menos la lucha que se ha desarrollado contra ETA?
- La lucha contra ETA que se ha hecho antes también ha sido correcta. Otra cosa es la actividad de cara a la galería. Hay una necesidad de ver que se hace algo al no tener presencia el resto de consejerías. ¿A qué consejero conocen los ciudadanos? Tiene mucho que ver con esta campaña de verano sin base legal.
- ¿Por qué dice eso?
- Yo he participado en la ponencia de víctimas. En ningún punto se dice que haya que retirar las fotos ni tampoco el Código Penal recoge que mostrar fotografías en las manifestaciones sea enaltecimiento del terrorismo. Sólo es considerado así cuando Ares interpreta la ley como él quiere. Lo que sí es hiriente, ahora y siempre, son las pancartas amenazantes de la que sí habla la Ley de Víctimas.
- ¿Tan mal le parece que quiten los carteles?
- Puedo entender que haya personas a las que les molesten pero hay otras cosas en este país que duelen. La ley reconoce a las víctimas de todos los grupos armados, también a las del GAL. ¿Cuál es el símbolo que hace daño a las víctimas del GAL? ¿Hay que quitar toda la simbología del PSOE? Es llevar al extremo un argumento que no estaba en el espíritu de la ley. Hay que emplear el pincel fino porque la brocha gorda vale en las dos direcciones. No podemos ahondar en la falta de convivencia. Se está estableciendo una tesis de que contra la deslegitimación de la violencia vale todo. Lejos de acercarnos a la paz, nos aleja.
- Se habla de la posibilidad de que la izquierda abertzale apueste por priorizar la política frente a la violencia. ¿Será la definitiva?
- No me gusta especular. La izquierda abertzale en su conjunto va a tener que hacer ese camino para llegar a una estrategia política eficaz. No hay otro camino que apostar por la vía política y desmarcarse de la violencia. Tarde o temprano tendrán que hacer ese camino y yo espero que sea más pronto que tarde.
- ¿Y a partir de ahí?
- Las personas que estamos en Aralar no vamos a esperar a nadie para hacer ese camino. Nos encontraremos. Cada vez somos más las personas de izquierdas y abertzales que no estamos dispuestas a esperar a ETA para que este espacio político tenga una representación institucional como se merece.
- ¿Podría hacerse en Euskadi un referéndum como el de Arenys de Munt?
- Nosotros pedimos algo más profundo. Lo que quiero es participar en la Unión Europea siendo sujeto sin intermediarios. No sólo hay razones emocionales para ser sujeto sino también instrumentales. Es cínico pedirnos a nosotros, a las naciones sin Estado, que no queramos ser Estado. Nos lo dicen precisamente quienes tienen Estado.
Iniciativas anticrisis
- ¿Qué proponen contra la crisis?
- Una propuesta global apoyada en tres pilares: protección ante la destrucción masiva de empleo donde entraba que no se aprobara ningún ERE sin el apoyo de los sindicatos; el impulso del empleo público de calidad en áreas de servicios sociales todavía sin desarrollar y la protección de los desempleados con un programa temporal de ayuda equiparable al SMI (Salario Mínimo Interprofesional), es decir 624 euros por 14 pagas a quienes han agotado el subsidio de empleo, a diferencia del Plan de Zapatero que habla de 420 y tiene condiciones.
- Pero eso requiere de una fuerte inversión. ¿Cómo lo afrontamos?
- Lo vinculamos a las negociaciones de política de empleo y sobre todo tiene que ir acompañado de la política fiscal. ¿Cómo? Con la redistribución de la riqueza en rentas más altas y recuperando el impuesto de patrimonio. Obviamente para una inversión pública superior y de protección más alta necesitamos una mayor recaudación. Es lo que llamamos dar una respuesta social a la crisis. Igual que se han hecho planes de rescate para otros sectores, ¿por qué no hacerlos con los parados que son los que peor lo están pasando? Una situación excepcional de paro requiere una respuesta excepcional.
- ¿La responsabilidad es del Gobierno Vasco?
- Para eso se llama Partido Socialista. Debe ser la voz de los trabajadores. No estoy ni mucho menos en contra de los planes que se han desarrollado para otros sectores pero sí subrayo que hay que dar apoyo a los parados. Esto requiere tener una mayor recaudación que, salvo se invente otro método, sólo puede hacerse con la política fiscal.
- Pues PSE y PP ya han descartado revisar la fiscalidad a corto plazo.
- El PP decía que había que bajarlos y el PSE no podía negarse, ¿Qué se ha hecho? Lo dejamos como está. Ésa no es una respuesta porque estamos ante una situación muy grave. Se está diciendo que hasta 2015 no se va a generar nuevo empleo.
- ¿Tienen respuestas sus peticiones en el Parlamento Vasco?
- Soy sincera si digo que me siento bastante sola haciendo este discurso. No creo que esté planteando nada del otro mundo.