Aroma a cereza. La población se organiza en diversos barrios, que en este caso se asientan en las proximidades de las sinuosas aguas del rio Errobi y de las espectaculares gargantas que a su paso se han ido esculpiendo en el paisaje. Itxasu se sitúa en un hermoso paraje cuya visita se hace aún más apetecible con la llegada de la primavera. En esta época los campos de cerezos florecen y el paisaje se transforma en una maravilla única en la que la cereza está presente en cada rincón del pueblo. Su aroma fresco dota de un encanto dulce y natural a la atmósfera que envuelve a esta fabulosa villa cuyo patrimonio se completa con lugares legendarios, como el Paso de Roland y el templo blanco del siglo XVII que preside el conjunto.
Templo de Saint Fructueux. Erigido en el siglo XVII, es uno de los más interesantes de Lapurdi. Su interior guarda un valioso retrato de San Francisco de Asís atribuido a Murillo. El monumento está rodeado por un cementerio que cuenta con alrededor de 200 estelas discoidales. La blanca iglesia se levanta en uno de los dos centros principales del pueblo. Cerca, la plaza y el Ayuntamiento completan el cuadro.
Pas de Roland. La carretera que discurre junto a la iglesia, lleva hacia el Pas de Roland. Se trata de una vía estrecha que primero avanza entre casas solitarias y después por la orilla del Errobi a lo largo de una hermosa garganta. El tráfico obliga a extremar la precaución en las zonas más angostas y en un recodo del camino aparece inesperado el paso: una original abertura en la roca por la que se abría camino la antigua calzada. Se dice que la huella de Roldán aún está grabada en la piedra, y no es raro encontrar algún turista buscando la marca que el caballero dejó a su paso. Cuenta la leyenda que el célebre Roldán, conde de la marca de Bretaña y lugarteniente del emperador Carlomagno, volvía de librar intensos combates contra los sarracenos cuando una gran roca le cortó el pasó en las gargantas del río Errobi. El famoso héroe abrió un paso en la piedra con su mítica espada Durandal. Hay quien sostiene que fue su caballo quien abrió la brecha, con una coz. Sea como fuera, desde entonces, la calzada empedrada pasa bajo el arco de roca y sorprende a todos los que se acercan hasta la hermosa comarca de Itxasu. Desde este rincón apenas nos separan unos metros del núcleo rural de Laxia, en el que se han instalado diversos servicios para turistas.
La cereza. Cuando marzo llega a su fin varios miles de cerezos florecen para convertir el entorno de Itxasu en uno de los paisajes más bellos de Euskal Herria. Pronto llega la recogida y con ella la popular fiesta de la cereza, que se celebra el primer fin de semana de junio. Las variedades autóctonas cultivadas representan el 70% de la cosecha. La Peloa, roja oscura, y la Beltza, negra, se emplean en la elaboración de confitura, mientras que la Xapata, amarilla anaranjada y más ácida, se consume fresca.