Donostiarra de nacimiento, afamado ginecólogo ya jubilado y cabeza visible de la saga Usandizaga, «aunque nadie en mi familia ha continuado la tradición musical de mi tío Joshemari, a quien no conocí, y de mi padre Ramón; eso sí, somos todos muy aficionados».
Muchos de los suyos acudirán a la representación, no escenificada, de la ópera Las Golondrinas, «mi hijo Bernardo, que es el más donostiarra de todos, llevará a sus cinco hijos que son sobrinos biznietos del compositor».
Son muchos los recuerdos que desgrana con motivo de este acontecimiento musical y de cómo su padre supeditó toda su vida a la obra de su hermano, prestándole su colaboración en Las Golondrinas , a la que confirió el carácter de ópera, y en la postrera titulada La llama, estrenada en el Teatro Victoria Eugenia el 30 de enero de 1918 con el Orfeón Donostiarra.
El gran archivo de ambos compositores fue donado, para su custodia, a Eresbil «donde se encuentra, según me cuentan, en las mejores condiciones. De mi tío conservo el pequeño pianito que le regalaron de niño y con el que reproducía la música que escuchaba interpretar a la banda de música en el Boulevar».
La obra de José María Usandizaga, a juicio de su sobrino mayor «se ha dado poco a conocer y es una pena que en su ciudad natal se produzca tal olvido; incluso en la plaza de Gipuzkoa nadie se ha decidido todavía a quitar el árbol que tapa la visión total y frontal de su monumento. Espero que en 2013 se recuerde que él escribió la obra para banda titulada 31 de Agosto de 1813, Himno al Centenario, hace 100 años».
Pese a su residencia invernal en Madrid, siente un profundo orgullo de su ciudad natal y presume de ser «el donostiarra vivo, desde niño y tengo 81 años, que más veces ha acudido a la Salve a Santa María en la víspera de la festividad de la Virgen. Tengo mucha ilusión de que a San Sebastián se le conceda la capitalidad europea de la cultura del año 2016».
Respecto a Las Golondrinas hace memoria de los recuerdos contados por su padre Ramón y en especial de la vinculación de su familia con la de los cantantes Emilio Sagi-Barba y su esposa Luisa Vela, quienes estrenaron dicho drama lírico, estando ésta en estado de avanzada gestación de quien sería luego el gran barítono Luis Sagi-Vela, al que en los ensayos su madre se refería como el golondrino.
José Antonio Usandizaga Beguiristain se siente muy orgulloso de la historia y del legado musical de sus mayores.