El cómo, el dónde y el por qué. Así, tuvieron que llegar de fuera para llamar la atención del tesoro que escondía el norte de Linares (www.turismolinares.es). Hoy en día, tras un maratoniano trabajo de recuperación, existen más de cincuenta senderos señalizados &ndashla mayoría por pistas de tierra&ndash que permiten conocer, bien caminando, bien en bici o en vehículo todoterreno, este mundo fascinante. Entre encinas, olivos y campos de cultivo aparecen los esqueletos de ladrillo rojo, las chimeneas, los edificios cariados, los pozos huérfanos de mineros o las cabrias metálicas que permitieron arrancar de las entrañas de la tierra toneladas y toneladas de galena que luego sería tratada. El Calvario, Las Ánimas, San Vicente, la Tortilla &ndashcuyos restos se iluminan por la noche&ndash, o El Porvenir Oscuro son algunas del medio centenar de ruinas que salen a nuestro paso. Dado el tamaño y la complejidad del territorio, lo ideal es pasarse por el Centro de Interpretación del Paisaje Minero (Antigua Estación de Madrid. Paseo de Linarejos s/n. Tfno. 953 60 78 12), explorar la historia de las minas de Linares y proveerse de folletos y mapas con todas las rutas posibles. Quien quiera un guía, La empresa de servicios turísticos Culmina (658 303 429 ó www.culmina.es) oferta rutas mineras con personal especializado.
Donde Manolete dijo adiós. Por supuesto, todo este ajetreo afectó a Linares. De hecho, la estación arriba citada, de la que partían los trenes a Madrid, era solamente una de las cinco (¡) con las que llegó a contar la localidad: había que dar salida a todo el plomo y había que hacerlo rápido. Así, no extraña que Linares, en apenas treinta años &ndashde 1847 a 1877&ndash triplicara su población hasta alcanzar los 36.000 habitantes &ndashhoy supera los 60.000&ndash, todo ello gracias al auge industrial. Ello transformó su fisonomía, dotándole de un repertorio de edificios modernistas (la casa de los Córdoba, el mercado de Santiago&hellip) e historicistas (el Hospital de San José y San Raimundo Fitero, los edificio neomudéjares del casco antiguo&hellip ) que se sumaron al patrimonio ya existente. Por cierto, la plaza de toros de Linares es famosa porque en ella perdió la vida Manolete, el 28 de agosto de 1947. Merece la pena acercarse a la estatua levantada en su honor, que guarda un asombroso parecido con el diestro&hellip pero también con el actor elegido para inmortalizarle en el celuloide: Adrien Brody.
Pintxos en clave andaluza... y gratuita. El tapeo en Linares, lo sabe todo el mundo, es un placer gratuito. Es decir, pides una caña, un vino o un mosto y te obsequian con una pieza de cocina en miniatura. Cuantas más cañas, o vinos o mostos se tome en un bar, se irá aumentado el nivel y por la barra desfilarán bocadillitos de lomo, patatas bravas, ensaladillas rusas… ¿Recomendaciones? Que sean dos: La Carbonería (C/ Zabala, 9. Tfno. 953 600 132) y la Taberna Lagartijo (C/ Ventanas, 27. Tfno. 647 560 331) con museo taurino y varias sorpresas.



