«Este debate ya se cerró hace tiempo. No tiene marcha atrás. No hay otra solución. La recogida de residuos puerta a puerta no pasa de ser un cuento chino». Estos y otros argumentos utilizaba el 4 de agosto Alejandro Vázquez, ahora concejal de Alkarbide o H1!, para descalificar mi crítica al Plan de Residuos de Gipuzkoa y, en concreto, a la futura incineradora.
En realidad, los defensores del Plan de Residuos 2002-2016, PIGRUG para los iniciados, nunca han abierto ningún debate en serio, desde el principio decidieron que la incineración era la única vía posible y llevan 7 años intentando ponerla en marcha y acallar los distintos movimientos ciudadanos de oposición, que sin embargo en este tiempo han conseguido que no se instale la incineradora en Urnieta, que no haya otra incineradora en Txingudi, y por último demostrar que existe una alternativa viable a la incineración. Ahora se niega la evidencia de que con el sistema puerta a puerta se recicla más; los datos son claros, Usurbil ha reducido la basura no destinada al reciclaje, que se envía a vertedero de 173 a 25 toneladas en un solo mes. El famoso Plan de Residuos de Gipuzkoa sin marcha atrás fija unos objetivos de reciclaje del 50% para 2016 cuando en Usurbil ya se están alcanzando niveles superiores al 80% en julio del 2009. También destacan sus opositores, entre otros el Sr. Vazquez la incomodidad del puerta a puerta, intentando suscitar la oposición ciudadana; es evidente que conseguir aumentar los porcentajes de reciclaje siempre va a ser menos cómodo que meter toda la basura indiscriminadamente en una sola bolsa como hacíamos tan sólo hace menos de 10 años. Pero algunos pensamos que merece la pena tomarse un esfuerzo adicional en separar las basuras, porque tampoco se puede decir que sea muy cómodo y tranquilizador tener una planta incineradora a menos de 20 kilómetros.
Ahora anuncian que la construcción de la incineradora de Zubieta se iniciará en 2011; veremos si es cierto; también se anunció anteriormente que el vertedero de Urteta se cerraría este año 2009 y de momento sigue a pleno rendimiento. Lo que si notaremos en nuestros bolsillos será el aumento en casi un 100% de las tasas de vertido que ha fijado el Consorcio para financiar la incineradora y que entró en vigor el pasado mes de julio.