DV. La ofensiva de ETA de la pasada semana ha reforzado todavía más la convicción actual del Gobierno de no dialogar con la organización terrorista ni con la ilegalizada Batasuna y de aplicar vías estrictamente policiales y judiciales. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, se adelantó ayer a posibles acontecimientos y anunció que rechazarán rotundamente la «nueva farsa» que «en unos meses» pondrá en marcha la izquierda abertzale, según sus datos.
El ministro socialista explicó que tiene «algo más» que una impresión de que Batasuna dirá «aquello de que condena la violencia», pedirá tiempo para convencer a ETA de que deje de matar y solicitará su legalización. «La respuesta va a ser radicalmente 'no'. Ésta es una farsa que dirige ETA y los tribunales ya han demostrado que ETA y Batasuna son lo mismo», advirtió el ministro. «Hay que decirle con toda rotundidad que nunca volverán a las instituciones mientras ETA siga viva», sentenció.
Polo soberanista
Estas palabras se producen en un verano en el que se presume que la izquierda abertzale está trabajando para conformar un polo soberanista con fuerzas abertzales en favor de la autodeterminación que vería la luz en otoño, según anunció el propio Arnaldo Otegi. Está por ver la posición de este polo ante la violencia. La propia ETA anunció a finales de mayo que para verano culminaría un proceso de reflexión para articular una estrategia «político-armada» más eficaz, que de momento se ha concretado en seguir perpetrando más atentados como los de Burgos y Mallorca, con dos guardias civiles muertos.
El Gobierno español vigila alerta cualquier movimiento en ese mundo y muestra su profunda desconfianza. El ministro Rubalcaba, en declaraciones a Onda Cero, reiteró que si «alguien» está pensando en solicitar la legalización aprovechando un «desmarque de la violencia más o menos explícito», la respuesta va a ser «no».
Sus palabras se suman al compromiso efectuado el fin de semana de que no habrá un final dialogado con ETA y aseguró que esa es una vía «descartada» que forma «parte de la historia». Planteó que en el mundo de la izquierda abertzale hay quien está abriendo la expectativa del diálogo, y agregó que quien hace esto está «engañando y abriendo una vía que no conduce a ninguna parte». El ministro del Interior indicó que están hablando sobre esto con los dirigentes del PNV, quienes «lo comprenden».
Rubalcaba admitió que, a priori, un final dialogado «parecía buena idea», pero no es posible porque ETA «no busca eso, sino alcanzar algunos de sus objetivos políticos», señaló en alusión al fallido proceso de paz de 2006.
Respaldo de Vitoria
El Gobierno Vasco, liderado por el PSE-EE, está en la misma onda que Rubalcaba. «No hay ninguna posibilidad, absolutamente ninguna, de un final dialogado de ETA. Su único camino es aquél que le lleve a dejar definitivamente la actividad terrorista», expuso el consejero de Interior, Rodolfo Ares, tras el homenaje en el Parlamento Vasco a los dos agentes asesinados. Sus palabras corroboran lo declarado el domingo por el lehendakari, Patxi López, en una entrevista en este periódico.
Ares dejó claro que mientras ETA se mantenga activa «lo que haremos será seguir persiguiéndoles con todos los instrumentos del Estado de Derecho». «No hay ninguna posibilidad de que obtengan nada de la sociedad vasca ni del conjunto de la sociedad española», concluyó.
La postura de los socialistas ha convencido al PP y las discrepancias sobre la lucha antiterrorista parecen cosa del pasado. La presidenta de la Cámara vasca, Aran-tza Quiroga, resaltó en Radio Nacional que, ahora mismo, el Gobierno de España «está en el buen camino» porque intenta «derrotar a la banda» utilizando todos los mecanismos del Estado de Derecho. Por ello, comprometió el apoyo de los populares.