Las Baleares eran hasta ayer una de las cinco comunidades autónomas españolas en las que ETA no había cometido ningún asesinato, a pesar de que miembros de la banda terrorista habían intentado actuar en las islas en varias ocasiones. Por tres veces, miembros de ETA se trasladaron hasta las islas para intentar matar al Rey.
El primer etarra que viajó a las Baleares con el objetivo de atentar fue Juan José Rego Vidal, capturado en 1978 en Ibiza por la Policía. Rego había observado la presencia del Rey y del presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, a bordo de un yate en un puerto. Se comunicó telefónicamente con Txomin Iturbe, en Francia. El dirigente etarra le ordenó volver, pero la Policía le capturó antes de que abandonara la isla.
Diecisiete años más tarde, Juan José Rego regresó, en esa ocasión a Mallorca, al frente de un comando etarra con la misión de matar al Rey. Formaban parte de la célula, Ignacio Rego, hijo del veterano etarra, y Jorge García Sertutxa.
El 13 de julio de 1995, siguiendo órdenes del dirigente de ETA José Javier Arizkuren, Kantauri, los dos Rego y García Sertutxa salieron desde el puerto francés de Antibes hasta Mallorca a bordo de un barco llamado La belle poule, donde llevaban las armas que iban a utilizar en el magnicidio. Los terroristas tenían que disparar con un fusil de mira telescópica contra don Juan Carlos desde el piso alquilado, enfrente de la zona de atraque de yates del puerto deportivo de Palma. El Cuerpo Nacional de Policía, sin embargo, capturó a los etarras antes de que pudieran consumar el magnicidio.
En marzo de 2004, el jefe de los comandos de ETA Garikoitz Aspiazu, Txeroki, envió a la isla a otro etarra, Javier Pérez Aldunate, que se había adiestrado como francotirador, también con la orden de preparar el asesinato del Rey durante la Semana Santa. Aldunate tenía que recibir un fusil de mira telescópica, pero una operación realizada en Francia permitió interceptar el fusil. Al no tener el armamento, el etarra abandonó la isla después de esperar durante mes y medio.
Aparte de los intentos de magnicidio, la organización terrorista ha intentado estar presente en Mallorca en otras ocasiones. Los miembros del comando Ekaitz, encabezado por José Luis Urrusolo Sistiaga, cometieron, el 30 de julio de 1991, dos atentados dirigidos contra viviendas militares. Al no tener el material habitual, utilizaron bombonas de gas y combustible para fabricar unos artefactos caseros que provocaron heridas leves a dos personas.