ETA asesinó ayer a dos guardias civiles en Mallorca con una potente bomba lapa, un día después de que fallase en su intento de cometer una masacre en la casa cuartel de Burgos, donde la furgoneta bomba con unos 300 kilos que detonó de madrugada provocó 65 heridos leves, pero ninguna víctima mortal entre los 120 residentes. Resulta evidente que los terroristas han puesto a las fuerzas de seguridad en el punto de mira de su campaña de verano, que comenzó con el asesinato del inspector Eduardo Puelles, víctima de otra bomba lapa, cuando arrancaba su automóvil junto a su vivienda de la localidad vizcaína de Arrigorriaga.
Sobre las 13.50 horas, los guardias civiles Diego Salva Lezaun, de 27 años, y Carlos Sáenz de Tejada García, de 28, salieron del cuartel de Calviá y se montaron en el Nissan Patrol, aparcado junto a la acera. Los etarras, sin darles tiempo a arrancar el coche patrulla, accionaron con un mando a distancia el iniciador de la bomba y el todoterreno reventó y se convirtió en una bola de fuego desde la que salía una columna de humo negro visible desde varios kilómetros. Al parecer, esta vez los terroristas quisieron asegurar el asesinato y previsiblemente no recurrieron al tradicional detonador por movimiento de las bombas lapa, que a veces falla, sino al mando a distancia, que suele ser infalible. El propio ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que visitó el lugar del atentado y expresó sus condolencias a los familiares y compañeros de los dos agentes asesinados, aseguró que se investigan las circunstancias de la explosión y el tipo de bomba lapa utilizado por los etarras.
Lo primero que vieron los compañeros de los guardias civiles, que salieron a la carrera del cuartel, fue el coche convertido en un amasijo de hierros y los cadáveres fragmentados de los dos agentes, por lo que los servicios sanitarios no pudieron hacer nada por reanimarlos ya que murieron al instante. La explosión fue tan rotunda que trozos del todoterreno se esparcieron por decenas de metros y parte del cuerpo del copiloto tuvo que ser retirado por los bomberos de la copa de un árbol.
Jóvenes y solteros
Salva y Sáenz de Tejada, dos agentes jóvenes y solteros, trabajaban en el instituto armado desde hacía muy poco tiempo. El primero, nacido en Pamplona, residía en la isla balear desde hacía años. Había logrado ser destinado al cuartel de Palmanova hace siete meses. Sáenz de Tejada, natural de Burgos, era aún un guardia en prácticas y había llegado a Palma desde la academia del cuerpo hace sólo once días.
Los terroristas, según las investigaciones, tuvieron que colocar la bomba después de la diez de la mañana, que fue cuando un brigada de la Guardia Civil aparcó el vehículo frente al centro de denuncias. Los dos agentes muertos no eran los teóricos destinatarios de la explosión, ya que arrancaron el coche por un problema técnico y no porque fuesen los componentes de la patrulla que debía utilizarlo a partir de las dos de la tarde. Las dos víctimas vestían de paisano porque trabajaban en labores de mantenimiento. De hecho, se llevaban el todoterreno a un garaje para realizarle una revisión mecánica.
Los etarras, que huyeron tras la explosión con dirección desconocida, tenían preparada otra trampa mortal a la Guardia Civil. Los artificieros del cuerpo desactivaron, pasadas las siete de la tarde, una bomba lapa colocada en los bajos de otro Nissan Patrol, que estaba aparcado frente al otro cuartel que el instituto armado tiene en Palmanova. El cuartel viejo está ubicado en la carretera que une la población con la cercana Magaluf. Se desconoce si en este caso se trataba de un artefacto preparado para activarse por el movimiento y si es que los terroristas tenían previsto acudir al lugar en otro momento para detonarlo con el mando. En este caso, se trataba de un todoterreno en desuso, que al parecer llevaba semanas aparcado junto al cuartel.
El azar evitó que hubiera más víctimas. La zona de la primera detonación es una calle en segunda línea de costa, muy concurrida, y, pese a ello, no hubo que registrar herido alguno entre los viandantes, aunque las primeras informaciones apuntaban a la existencia de varios. La concentración de transeúntes por la calle Na Boira es notable a cualquier hora del día porque el propio edificio que acoge la oficina de la Guardia Civil alberga también una estafeta de Correos, un centro de salud y una comisaría de la Policía Local y porque la zona está rodeada de hoteles, bloques de apartamentos, tiendas y cafeterías.
Los numerosos turistas alojados en los hoteles cercanos se han visto obligados a permanecer en sus habitaciones durante varias horas como medida de seguridad.
Ante las fundadas sospechas de que los etarras continuaran ayer tarde en Mallorca, las Fuerzas de Seguridad del Estado bloquearon los accesos a la isla por mar y aire. El Gobierno balear decretó ayer tres días de luto oficial por los dos agentes asesinados.
18 años después
El asesinato de los dos guardias civiles es el primer crimen cometido por la organización terrorista en las Islas Baleares y lo han ejecutado sólo un día antes de que se cumpla el considerado 50 aniversario de la creación de ETA. Los atentados más graves que había registrado la isla se produjeron justo hace 18 años y fueron obra del comando Levante. Hizo estallar dos coches bomba que provocaron heridas al hijo de un militar y a un alférez.
La isla también pasó a la macabra historia de ETA por ser el lugar en el que la organización terrorista intentó asesinar en 1995 al Rey con un rifle de precisión, en un plan desbaratado por las fuerzas de seguridad.
La bomba detonada ayer por ETA es el noveno atentado que ejecuta con éxito este año y Sáenz de Tejada y Salva Lezaun son la segunda y tercera víctimas mortales. ETA, en su medio siglo de existencia, ha segado la vida de un total de 208 agentes y oficiales de la Guardia Civil.