La deflagración, para la que utilizaron 200 kilos de explosivos, provoca un cráter en el suelo y destrozos en siete de las 14 plantas del edificio
El ataque ha provocado 60 heridos leves, entre ellos dos embarazadas y seis niños
Más de un centenar de vecinos han sido desalojados de sus casas mientras que la Policía ha acordonado la zona
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Destrozos causados tras la explosión de una furgoneta bomba en una casa cuartel de Burgos. / Efe

Una furgoneta bomba estalla frente a la casa cuartel de Burgos y deja 46 heridos y graves daños materiales. /Efe
Una furgoneta bomba estalla frente a la casa cuartel de Burgos y deja 46 heridos y graves daños materiales. /Efe

Una furgoneta bomba estalla frente a la casa cuartel de Burgos y deja 46 heridos y graves daños materiales. /Efe
Escenas de pánico
La parte trasera de la casa cuartel destinada a residencia que da a la calle Jerez, ha sido escenario de niños llorando debido al susto y otras expresiones de pánico. Desde la calle se puede ver el interior de muchas de las casas, entre ellas un salón y una habitación infantil de un piso cuyos habitantes se encontraban fuera, de vacaciones.
Los vecinos han lamentado los grandes daños que han sufrido sus casas y aseguran que se ha evitado una tragedia porque muchas personas están de vacaciones. Un joven de unos 14 años, hijo de un guardia civil, ha relatado cómo se despertó al escuchar un "fuerte golpe" y, al poner los pues en el suelo, ha visto que faltaba parte de un muro del edificio y parte del suelo, por lo que se ha palpado pensando que le había pasado algo.
Es casi un milagro que no haya muertos
ETA ha vuelto a atentar contra la Guardia Civil en busca de una masacre. Una furgoneta con 200 kilos de explosivos ha estallado sin aviso previo en torno a las cuatro de la madrugada junto a la casa cuartel de Burgos, en un atentado calificado de "horrendo" por el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, con el que "ETA buscaba una matanza". Las consecuencias no han sido tales pero sí que ha habido que lamentar heridos. Las
declaraciones de condena y las
muestras de rechazo de la sociedad no se han hecho esperar.
El atentado ha dejado heridas leves a 60, entre ellas dos mujeres embarazadas y seis niños. Más de la mitad han necesitado ser atendidos en el hospital General Yagüe de la capital burgalesa, aunque todos han regresado ya a sus casas. Tras presentar sus condolencias a las familias afectadas por la explosión, el titular de Interior ha condenado el "carácter especialmente canalla" del atentado, ya que en el edificio vivían 120 personas de las que 41 eran niños y ha destacado que los terroristas "no sólo iban a por los guardias civiles, sino a por sus familias". "Hoy sabemos que los terroristas son asesinos salvajes y enloquecidos", ha remachado. Rubalcaba ha agradecido la colaboración de las Fuerzas de Seguridad y del gobierno regional y ha apostado por la "
unidad democrática para acabar con ETA".
La furgoneta estaba aparacada en la parte trasera del edificio, lo que ha provocado graves daños materiales en el cuartel y en las casas colindantes. Hasta el lugar del siniestro se han desplazado miembros del Cuerpo Nacional de Policía, la Guardia Civil, y la Policía Local, que han acordonado la zona hasta una distancia de unos doscientos metros y han evacuado a un total de 118 personas. Los agentes encargados de la custodia del cuartel comprobaron anoche los datos de la furgoneta y creyeron que pertenecía a un vecino de la zona, al coincidir matrícula, marca y modelo, según la investigación.
Los terroristas que conducían la furgoneta-bomba se vieron obligados a dar "varias vueltas" por la zona para encontrar un aparcamiento idóneo para cometer el atentado, a unos veinte metros de la fachada trasera del acuartelamiento, según se desprende de las primeras investigaciones de las fuerzas policiales.
"Pretendían hacer el mayor daño posible"
A pesar de que no habido víctimas mortales, los primeros indicios apuntan a que ETA buscaba una matanza. Fuentes de la investigación han apuntado que el explosivo estaba compuesto por 200 kilos de amonitol, una carga de efecto devastador utilizada por ETA en al menos cuatro ocasiones desde 2008. Las mismas fuentes han considerado "un auténtico milagro" la ausencia víctimas mortales y han destacado que la furgoneta estaba estacionada en un aparcamiento abierto, "sin reflejos de onda", que pueden amplificar el efecto destructor de la explosión.
El delegado del Gobierno en Castilla y León, Miguel Alejo, ha señalado que la deflagración ha afectado a las 14 plantas del edificio, sobre todo los primeros pisos, que han quedado destrozados por completo. Alejo ha señalado asimismo en el lugar de los hechos que no se recibieron avisos sobre la existencia del artefacto. "Pretendían hacer el mayor daño posible", ha aseverado. Hasta la zona se han desplazado también el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, y el alcalde de Burgos, Juan Carlos Aparicio.
La Guardia Civil está trabajando para tratar de determinar el origen de la furgoneta bomba, una Mercedes Vito de color blanco, que llevaba placas de matrícula españolas correspondientes al vehículo de un vecino de una localidad de Burgos, pero no se descarta que proceda de Francia. Las fuerzas de seguridad estaban en alerta desde hace algunas semanas ante el temor de que ETA intentara cometer un atentado con una furgoneta bomba. Estos datos se habían obtenido en investigaciones realizadas en Francia e incluso se buscaban tres furgonetas sospechosas.
Las dependencias de la Guardia Civil, fundamentalmente cuarteles y casas cuartel, han sido uno de los objetivos habituales de las acciones de ETA en los últimos treinta años, en los que en sus 89 atentados contra estas instalaciones ha causado 33 muertos y más de 290 heridos.