Tres de cada diez escolares han sufrido alguna vez situaciones de acoso. Los casos de bullying en Euskadi se han reducido en los últimos tres años, según el Departamento de Educación del Gobierno vasco, aunque ha bajado la edad de los afectados a los ocho años. «Hay que enseñar a vivir y a convivir» a los niños, afirma Ángela Magaz, directora del grupo Albor-Cohs, que interviene en los Cursos de Verano de la UPV. Advierte que «el conflicto y la agresividad no se van a erradicar, porque es algo natural».
- ¿Cómo se puede hacer frente a una situación de este tipo?
- Las familias tienen que transmitir que van a tomar medidas de ayuda, no urgentes o de castigo, sino de cooperación con el centro. Y medidas extraordinarias, como puede ser el asesoramiento de un equipo de expertos, que evalúan y asesoran a las familias y ofrecen entrenamiento en habilidades a esos niños y niñas; a los sujetos de las agresiones o a quienes participan de manera activa. Hay que transmitirles a los acosados que le podía haber tocado a cualquiera y no hay que admitir la posible culpabilización que se hagan. Es una situación que ocurre.
- ¿Cómo se detecta el bullying?
- Los padres pueden darse cuenta porque el hijo, para no ir al colegio, se queja de molestias, dolores físicos, está más triste, retraído, no quiere hablar del colegio, evita estar con amigos o compañeros... En el aula lo van a notar por las quejas. A veces las quejas son más de los compañeros. Hay que estar atentos y ponerlas en su lugar, viendolo de un modo global, sin considerar siempre que hay una situación de acoso.
- ¿La protección del menor ha influido en el aumento de los casos?
- Cada vez hay más menores que saben que no les va a pasar nada. Utilizan ese sistema para agredir más, incluso a los adultos, familias y docentes. Por otro lado está cómo lo manejan. Un alumno puede decir 'te denuncio', pero el docente puede decir 'me puedes denunciar siempre que lo consideres oportuno, pero ahora vas a hacer esto'. Cumpliendo la ley pero sin dejarse amenazar.
- ¿Los docentes tienen suficientes recursos para hacer frente al bullying?
- Los protocolos son demasiado rígidos y no se les dan pautas concretas de actuación que se hayan mostrado eficaces. Las hay, pero no tenemos la cultura de asumir la experiencia y los conocimientos de otros. La innovación es demasiado individualista.
- ¿Puede un niño acosado convertirse en acosador?
- Puede mantener algunas pautas agresivas cuando empieza a adquirir habilidades. Que quiera, digamos, vengarse. En los entrenamientos les mostramos que hay otras maneras. Cuando te ves con poder y te independizas de la información aprendes a ignorarlo. Y el acosador los abandona porque ya no le sirven.
- ¿Las nuevas tecnologías han hecho que aumenten los casos?
- Sí. Los niños pueden comunicarse en cualquier momento. Esto hace que las comunicaciones sean más en número, en personas implicadas y mayores los riesgos de mentiras, etcétera. Es una de las causas de que no se hayan reducido los casos tanto como deberían con los planes realizados. Va más rápido el riesgo que las medidas que se toman.