DV. El dueño de una gestoría de San Sebastián ha sido condenado por abusar sexualmente de una empleada suya en prácticas. El acusado pidió a la joven que se quedara en el trabajo fuera del horario habitual y una vez en su despacho le tocó un pecho. El acusado deberá hacer frente a una multa de 16.500 euros y, además, tendrá que indemnizar con otros 1.000 a la víctima.
Los hechos ahora sentenciados por el Juzgado de lo Penal número 2 de San Sebastián tuvieron lugar en noviembre del pasado año cuando la joven realizaba práctica complementarias a sus estudios de gestión administrativa en una gestoría de San Sebastián, propiedad del acusado.
La resolución judicial, dictada por el magistrado Jorge Juan Hoyos, relata que el 29 de noviembre el acusado pidió a la empleada en prácticas que al día siguiente se quedara en la gestoría más tarde de la hora habitual de salida a fin de revisar unos asuntos.
La sentencia precisa que el día de los hechos, sobre las seis y media de la tarde, la joven acudió al despacho del inculpado y que una vez dentro, «con ánimo libidinoso y sin consentimiento de la denunciante», puso su mano en el muslo izquierdo de la chica por encima del pantalón, Posteriormente, la deslizó por la cintura, la subió por la espalda y llegó a tocarle un pecho. Seguidamente, trató de acceder a la zona del pubis.
En aquel instante, la joven «desconcentrada y sorprendida», según se indica en la sentencia, agarró la mano al acusado, la apartó de su cuerpo y le dijo que le dejara.
El juez estima que los hechos cometidos por el acusado son constitutivos de un delito de abuso sexual por el que le condena a los 16.500 euros de multa. Durante la vista, la Fiscalía solicitó dos años y seis meses de prisión, la misma pena que reclamó la acusación particular que ejerció la víctima.
En el juicio, el dueño de la gestoría negó rotundamente la imputación. Manifestó que no pudo pedirle a la joven denunciante que se quedara en la oficina fuera del horario habitual, ya que aquella tarde tenía concertada una reunión en Bergara que la canceló una horas antes ante la incomparecencia de su interlocutor.
Contradicciones
El magistrado estima, sin embargo, que a pesar de la negación de los hechos, las manifestaciones del acusado se hallan en «franca contradicción con las explicaciones que ofrecieron, no sólo la víctima, sino también dos testigos que, según el juez, no tienen ninguna razón para «faltar a la verdad en un asunto de extrema trascendencia y gravedad. Por ello, sus declaraciones refuerzan la hipótesis de que la versión exculpatoria que ha ofrecido el acusado no se ajusta a la realidad», se indica en la resolución. Una de las testigos fue la tutora de las prácticas de la denunciante.
El magistrado considera que el acusado se prevalió «de su estatus y posición» para solicitar a la empleada en prácticas que acudiera a su despacho donde se perpetró el abuso.
A pesar de que las acusaciones fiscal y particular solicitaron penas privativas de libertad, el juez ha decidido imponer al acusado una multa de 16.500. La autoridad judicial justifica esta decisión en las manifestaciones del propio acusado que, según dijo, sus ingresos mensuales son superiores a 6.000 euros, «lo cual patentiza de que goza de una elevada situación económica».
Asimismo, decide que el dueño de la gestoría indemnice a la chica con 1.000 euros. «Es indudable que la conducta del acusado ha venido a perturbar el estado psíquico y emocional de la víctima (...) Es indiscutible que una situación de abuso sexual como la narrada supone un menoscabo de la dignidad, sosiego y equilibro emocional de la víctima».
La sentencia no es firme y puede ser recurrida ante la Audiencia de Gipuzkoa.