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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 3 septiembre 2014

Ciclismo

KILÓMETRO CERO

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Hemos llegado a una situación peligrosa en el Tour. Menos mal que sólo quedan tres días para que la prueba finalice en París. Todo lo que hace Alberto Contador es criticado. Un profesional sabe que está abierto a ese tipo de situaciones. Lo que no es de recibo, ni normal, es que la mayoría de ellas provengan de su propio equipo.
Cuando se quedó cortado en los abanicos, se equivocó. Cuando atacó en Arcalís, rompió las órdenes de equipo, se equivocó. Cuando volvió a atacar en La Colombiere, también. Debe de ser un líder muy torpe. Eso sí, la clasificación general dice que sus compañeros, Lance Armstrong y Andreas Klöden se encuentran a 5:25 y 5:38. Para ser un líder tan torpe y que comete tantos errores, no está nada mal.
El problema es muy claro: no han podido sujetar a Alberto Contador, amansarle, hacer lo que han querido con él en su equipo. Es más, ni si quiera se concibe que un profesional, aunque se llame Armstrong, lance críticas contra un compañero, cuando le viene bien, desde su sitio en internet.
Un equipo profesional es otra cosa. Debe de mantenerse una disciplina férrea, y más con tantos buenos corredores con los mismos colores. Nadie discute la calidad como ciclistas de Armstrong y Klöden, pero lo que estamos viendo son varias carreras en una.
Por un lado, la de Alberto Contador, que a los 26 años mantiene intacta su ilusión por ganar. Podría conformarse con cobrar, pero quiere vencer. A eso se le llama ambición.
Sabe que es mejor que todos sus rivales. Lo de Armstrong es una película que se rueda cada día, con distintos protagonistas. Gallopin, uno de sus directores, ha dicho que Contador «cometió un error». Bruyneel, que es más listo, lo ha disimulado mejor.
Al maillot amarillo, antes de una contrarreloj decisiva, hay que dejarle tranquilo, decirle las cosas sin que se entere todo el planeta. Estar todo el día en medio de los focos tiene sus riesgos. Meter a Lance Armstrong en el podio, también, sobre todo si se corre en función de él y no del líder, Alberto Contador, que es lo que tenían que haber hecho.
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