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23.07.09 -

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El 21 de julio se cumplieron 22 años de la muerte en el Aguarico, Ecuador, de monseñor Alejandro Labaka Ugarte, obispo capuchino (21 de julio de 1987), alanceado con 14 lanzas por la tribu indígena de los Tagaeri, juntamente con la hermana terciaria capuchina de Colombia, Inés Arango. Esta fue alanceada por 4 lanzas, de acuerdo con el rito de esa tribu tagaeri. Habían entrado en el territorio tagaeri, bajando de una avioneta, para entablar conversación con esta tribu y defenderlos del acoso de las explotaciones petroleras.
Monseñor Labaka había nacido en Beizama el 19 de abril de 1920. Marcha al Seminario de Alsasua, Capuchinos, a sus doce años. Tras cursar 5 años de humanidades (bachiller) pasa al noviciado de Sangüesa el 14 de agosto de 1937. Profesa al año siguiente y se hace capuchino. Es ordenado sacerdote el 22 de diciembre de 1945. El 26 de agosto de 1946 va de misionero a Pingliang, China. Allí permanece hasta 1953. Seis años muy duros. Vuelve de nuevo a España, donde pasa un año. Pide y es enviado misionero al Ecuador, a la selva del Aguarico. Allí pasa 33 años entre tribus indígenas. Es adoptado como hijo por la tribu de los Huaorani. Es consagrado obispo de la misión del Aguarico, Ecuador. Tras varias intentonas de entrar en una tribu aislada, inaccesible hasta entonces, Tagaeri, decidió él mismo, con la hermana Inés, aterrizar y entrar hasta el campamento de los Tagaeri. A los tres días volvió la avioneta. Aparecieron sus cadáveres en una senda alanceados. Los compañeros capuchinos José Miguel Godáraz de Osinaga (Navarra) y Roque Grández Lekunberri, de Alfaro, recogieron los cadáveres y las lanzas.
Gipuzkoa tiene que dar el merecido tributo a Alejando Labaka, gran hijo de nuestra tierra, y ponerlo en el pedestal de hombres ilustres y, además, indudable mártir cristiano. Ya el pueblo de Beizama tiene pensado, junto a la casa denominada apezetxea, dedicarle un monumento.
Es de recibo hacerle un digno homenaje. Desde aquí queremos hacer un llamamiento a autoridades e instituciones, para que declaren hijo ilustre y predilecto de Gipuzkoa a monseñor Alejandro Labaka, capuchino, erigiendo un monumento en su memoria.
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