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Se exponen en Belgrado los obsequios que recibió el lider yugoslavo de estadistas mundiales, desde un sable de Stalin hasta una piedra de la Luna
13.07.09 -

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Los más variopintos objetos que fueron regalados al que fuera presidente de Yugoslavia Josip Broz (Tito), se exhiben por primera vez y sólo durante dos meses en Belgrado.
Un sable de Josef Stalin adornado con 260 diamantes, una piedra de la Luna, una estatua del dios egipcio Osiris o mandalas de Nepal son algunos de los objetos regalados a Tito y olvidados en un museo después de su muerte en 1980.
Ahora, catorce de los obsequios recibidos por Tito de estadistas mundiales se pueden contemplar, sólo hasta finales de agosto, en la exposición La muerte en el tesoro que alberga el Museo de la historia de Belgrado.
Los objetos escogidos lograron su puesto en la muestra porque desde 1992 sirvieron como inspiración artística o en investigaciones para escritores, directores de cine, historiadores del arte, científicos, arquitectos y astrofísicos.
Uno de los más interesantes es un valioso sable regalado a Tito por el dictador comunista soviético Josef Visariónovich Stalin en 1944, con 260 diamantes en la empuñadura, formando figuras de ramas, flores y una estrella de cinco rayos en cuyo centro está el mayor, de 1,75 quilates.
Otra de las piezas exhibidas es una escultura de extraordinaria belleza que representa la batalla del Lago Chudsko en 1242 entre rusos y caballeros teutónicos, un regalo de Stalin a Tito en 1945 «por sus méritos».
Sólo tres años después, en 1948, Tito rompió con Stalin y emprendió una vía de independencia respecto a la Unión Soviética, lo que le valió más tarde una posición de favor de Occidente.
En 1970 y 1973, el entonces presidente estadounidense Richard Nixon regaló a Tito fragmentos del suelo de la Luna, traídos por las misiones Apolo 11 y Apolo 17.
Son unas de las pocas piedras de la Luna que no son propiedad oficial de la NASA, sino que fueron regaladas a algunos Estados como símbolo de la paz.
También destaca una insignia de mariscal de Tito, de 1946, obra de los artistas yugoslavos Antun Augustincic y Teodor Krivak, realizada en oro, plata y platino, con incrustaciones de diamantes y rubíes.
Una estatua del dios egipcio de la resurrección Osiris, del siglo VI a.C., regalo del presidente egipcio Anwar El Sadat, así como una pequeña estatua de Venus, del siglo II o III, hallada en el yacimiento de Nis, en el sur de Serbia, figuran igualmente en la colección.
Una atracción visual de la muestra son dos mandala de Nepal, figuras en forma de disco símbolo del universo y un mundo perfecto.
Después de la exposición, esos objetos regresarán a la oscuridad de los depósitos de la residencia presidencial Mir, construida para Tito, hasta que se solucione el estatus de los edificios del antiguo Complejo memorial Josip Broz Tito y encuentren un destino adecuado.
La residencia Mir, que en serbio significa «paz» y que según algunas versiones también es la abreviatura en serbio de «residencia íntima del mariscal», fue edificada para Tito y terminada en primavera de 1980, pero el presidente yugoslavo, muerto en mayo, nunca llegó a vivir en ella.
Tito llegó al poder, en 1945, tras la II Guerra Mundial en la que lideró el movimiento antinazi de los partisanos yugoslavos. Fue presidente vitalicio de Yugoslavia y comandante de sus fuerzas armadas. Fue enterrado en Belgrado y su tumba se encuentra, según su propio deseo, en la Casa de las flores, un invernadero edificado para él en 1975 junto a la residencia en la que vivía en un elegante barrio.
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