MÚSICA

SDV FICHA
Lucinda Williams goza de la misma autoridad y crédito que roqueros yanquis de la talla de Tom Petty. En Bilbao la adoran grupos como Gacela Thompson, en Australia le surgen émulas como Anne McCue, y su figura femenina, rotunda, rubiales, escotada y tatuada nos hará olvidar a lánguidas cantautoras coetáneas como la sobrevalorada Jolie Holland.
La Williams (Louisiana, 1953) tiene más éxito en EE UU que entre nosotros: le han concedido tres Grammy, se codea con Bruce Springsteen, Tom Petty la versionea y Bob Dylan se la llevó de gira. En los años 70 actuaba en competitivas y genuinas escenas tejanas de Austin y Houston. En los 80 se mudó a Los Ángeles, y de ahí a Nashville, capital del country, donde sigue. Con el nuevo milenio ha merecido la admiración del público pop, y nos visita con Little Honey, su trabajo más ambicioso y pulido.
Feliz mujer blues
A los apenas veinte años de edad ofrecía una mezcla de folk, rock y country en ciudades tejanas como Austin y Houston. Se estrenó discográficamente en 1978 en Misisipi con Ramblin, versiones de country-blues. Y la reválida fue en 1980 Happy Woman Blues, que incluía ya material compositivo propio.
Pero fue en los 80 y en la californiana Los Ángeles cuando despuntó comercialmente entre las audiencias yanquis. Asentada en Nashville, Tennessee, epicentro de la country music, se relanzó en 1988 con un disco homónimo que a través de la discográfica londinense Rough Trade fue promocionado en Europa y abrió a Lucinda las primeras ventanas entre la afición del viejo continente. La canción Changed the Locks, que relataba una separación sentimental, fue editada como single, alcanzó mucha popularidad en su país y Tom Petty la añadió a su repertorio.
La lista de discos continúo con el más relajado y hasta oscuro Sweet Old World (1992), pero el éxito le vino cuando Mary Chapin Carpenter grabó Passionate Kisses, del disco del 88, que alcanzó alto éxito y fue Grammy 1994 de canción country. Lucinda se lo tomó después con calma y no grabó otro disco (Car Wheels) hasta seis años después. Pero la espera fue fructuosa porque consiguió un segundo Grammy, esta vez al mejor disco de folk contemporáneo. Se vendió bien, alguna de sus canciones sonó en la película El hombre que susurraba a los caballos, de Robert Redford, e hizo una gira con Bob Dylan. Ya en el nuevo siglo, grabó Essence (2001), de estilo más abierto y con buen resultado comercial. La canción Get Right with God fue su tercer Grammy, como mejor intérprete femenina rock. En 2003 publicó World Without Tears, y en 2005, un disco en directo, Live at The Fillmore. En el último otoño apareció su última propuesta, Little Honey. Sus dulzuras podrán ser degustadas ahora en directo.





