DV. Retirar de las calles los carteles y pintadas «de apoyo o justificación de la violencia terrorista» se ha convertido en uno de los principales frentes del departamento vasco de Interior. Tras la advertencia hecha por Rodolfo Ares a los ayuntamientos para que se impliquen sí o sí en esta empresa y la respuesta defensiva de Eudel de que el responsable de «prevenir» su aparición es el Gobierno Vasco, ambas partes comienzan a entenderse. A falta de una reunión formal entre el consejero y el presidente de la Asociación de Municipios Vascos, Jokin Bildarratz, las primeras conversaciones han llevado a Ares a anunciar que Interior financiará con medio millón de euros la iniciativa y ofrecerá la ayuda de la Ertzaintza para garantizar la seguridad.
La presión inicial del consejero sobre los municipios, a los que instó a eliminar las pintadas en 24 horas y a costear los trabajos, adquirió ayer un tono más suavizado pero igual de firme. Ares asumió las dificultades económicas de los municipios para pagar todos los gastos, pero confió en contar con la colaboración de la «inmensa mayoría» de ellos para llevar a cabo esta tarea, que según fuentes de Eudel los municipios ya venían realizando. «Hay que ganar la batalla de la calle a los intolerantes y a los que amparan y justifican la violencia terrorista», insistió Ares.
El responsable de Interior, tras una reunión ayer con el alcalde de Barakaldo para mejorar la coordinación entre Ertzaintza y Policía Local, se reafirmó en su política de «tolerancia cero» hacia estos símbolos y evitó entrar en polémica por las críticas vertidas el día anterior por el PNV. «Es una tarea de todos», dijo, «que responde a un mandato del Parlamento Vasco» para que «no haya espacios de impunidad en ningún rincón de Euskadi» que «ofendan la memoria de las víctimas».
Ares, que en próximas fechas -aún sin fijar- se reunirá con Bildarratz para intentar acordar los detalles de la actuación, anunció también que su departamento intentará «prevenir» la aparición de carteles o pintadas, como reclamó Eudel. Y ofreció, «cuando sea necesaria», la ayuda de agentes de la Ertzaintza para garantizar el cumplimiento de los trabajos.
El consejero de Interior señaló que espera reticencias por parte de los ayuntamientos gobernados por ANV, aunque confió en que actúen como el consistorio de Arrasate, «donde se ha demostrado que hasta la alcaldesa más indigna (Inocencia Galparsoro ) atendió finalmente el requerimiento del departamento de retirar los carteles que ofendían la memoria de las víctimas».