No ha habido sorpresas en las elecciones presidenciales de Indonesia, y el actual dirigente, Susilo Bambang Yudhoyono, se perfila como claro vencedor de los comicios celebrados ayer. A falta de que termine hoy el escrutinio, y aunque los resultados oficiales no se darán a conocer hasta el 28 de julio, Yudhoyono habría logrado el 58% de los votos, suficiente para evitar una segunda vuelta que se celebraría en septiembre.
Sin embargo, a pesar de que ya ostentó el cargo hasta 2004 y es hija del fundador del país, Sukarno Megawati Sukarnoputri, tendrá que conformarse con el 26% de los sufragios. Mientras tanto, el otro contendiente de relevancia, el vicepresidente Yusuf Kalla, queda muy lejos de hacerle sombra a Yudhoyono, y se queda con un escuálido 16% de los votos.
Eso sí, habrá que ver si prosperan las denuncias de fraude presentadas en abril por ambos contrincantes, y según las cuales podría haber 49 millones de ciudadanos no registrados y varios millones más de nombres falsos e incorrectos, algo que el vencedor considera subsanado y que los sondeos realizados a pie de urna también parecen negar. Sin embargo, Sukarnoputri calificó a Indonesia de «falsa democracia», y no descartó acciones legales para invalidar las elecciones.
Pero la mayoría de analistas indonesios consideran la victoria más que sólida. Sin duda, los 176 millones de indonesios llamados ayer a las urnas han votado de forma masiva (se estima una participación del 75%) por la continuidad de las reformas económicas que han convertido a este complejo archipiélago de más de 17.000 islas en una de las principales economías de Asia, que muchos ven ya capaz de competir con los países en vías de desarrollo más potentes, conocidos como el BRIC (Brasil, Rusia, India y China). No en vano, el vicepresidente propuesto por Yudhoyono es el ex gobernador del banco central del país.
Conciliador y resuelto
Además, el talante dialogador del presidente, de 59 años, ha propiciado la paz en un país que posee un espectacular mosaico étnico y varios grupos armados, aunque poco organizados. Bajo su tutela, y después del tsunami que asoló la isla de Sumatra en diciembre de 2004, se firmó la paz en la región de Aceh, lo que puso fin a un enquistado conflicto que dejó miles de muertos. No obstante, la aversión a la confrontación de Yudhoyono no ha impedido que haya aplicado la mano dura contra el integrismo islámico, que ha golpeado a Indonesia en innumerables ocasiones, algo que no ha gustado siempre porque cuenta con la mayor población musulmana del mundo.
Si se confirman los resultados de las elecciones de ayer, Yudhoyono no necesitará aferrarse a farragosas coaliciones y podrá desarrollar plenamente sus políticas en este segundo mandato, que también será el último. En sus manos tiene ahora pasar a la Historia como el presidente que lideró con éxito el despegue económico y la pacificación de Indonesia.