No tiene garantizado el sí
Para salir reelegido, Barroso necesita según el Tratado de Niza, actualmente en vigor, el apoyo de la mayoría de los sufragios emitidos en una votación secreta en la Eurocámara. Por el momento, no tiene garantizado el "sí" del Parlamento, según reconocen fuentes del propio PPE, que apuestan por concretar un gran pacto entre conservadores, socialistas y liberales que facilite la reelección y dé estabilidad a la UE durante los próximos años.
Los conservadores descartan en cualquier caso que la decisión pueda posponerse de nuevo en espera del referéndum irlandés sobre el Tratado de Lisboa, que se celebrará el 2 de octubre y debería despejar dudas sobre el futuro del texto. Daul asegura que su grupo cuenta con el compromiso de socialistas y liberales, segunda y tercera fuerza de la cámara, respectivamente, para que el Parlamento decida en septiembre.
Los gobiernos de la Unión Europea han designado formalmente a José Manuel Durao Barroso para un segundo mandato al frente de la Comisión Europea (CE), en el mismo día en el que la Eurocámara ha confirmado que no votará al político portugués en julio y que esperará a septiembre para pronunciarse.
Los veintisiete Estados miembros han aprobado la candidatura de Barroso mediante procedimiento escrito, después de que en la pasada cumbre comunitaria los jefes de Estado y de Gobierno le dieran su apoyo unánime para repetir como presidente de la Comisión. "Tenemos ahora una designación unánime y formal de José Manuel Durao Barroso por parte de todos los jefes de Estado y de Gobierno", anuncia el primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, que ejerce la Presidencia de turno del Consejo de la UE.
La intención inicial de Reinfeldt era que el proceso se pudiese completar antes del parón veraniego, con una confirmación de Barroso por el Parlamento Europeo en el pleno de la próxima semana. Sin embargo, la campaña liderada por socialistas, verdes y liberales para retrasar la votación ha surtido efecto, y la Conferencia de Presidentes de la Eurocámara ha dejado fuera de la agenda de esa sesión plenaria el asunto Barroso.
Pendiente de un hilo
La negativa de estos tres grupos a permitir una reelección rápida y su exigencia de debatir con el candidato antes de tomar una decisión deja en minoría al principal grupo del hemiciclo, el conservador Partido Popular Europeo (PPE), al que pertenece Barroso y que defendía una ratificación en julio. Según el presidente de la Eurocámara, Hans-Gert Pöttering, sí han lllegado a un acuerdo para que la votación sea en el pleno de septiembre, pero la decisión tendrá que formalizarse en próximas reuniones de la Conferencia de Presidentes. El líder del PPE ha lamentado el retraso porque votar en julio daría más estabilidad a la UE, el mismo argumento que defendía la Presidencia sueca.
Finalmente, y si los plazos se confirman, Barroso acudirá durante la primera semana de septiembre al Parlamento para presentar su programa a los grupos políticos. Hoy ha dejado clara en una carta a la Eurocámara su disposición a debatir con las fuerzas políticas, una vez obtenido el respaldo formal de los gobiernos.
Aunque cuenta con el apoyo del grupo mayoritario y gran vencedor de las recientes elecciones europeas, otras fuerzas esperan al presidente de la CE armadas de un buen número de críticas a su gestión y de dudas sobre su capacidad para desarrollar las políticas adecuadas durante los próximos años. "Le escucharemos y decidiremos", ha afirmado el líder socialista, Martin Schulz, que considera en cualquier caso "difícil" que Barroso obtenga la mayoría simple necesaria para salir elegido. Para Schulz, que se ha destacado en los últimos meses por su dura oposición al jefe del Ejecutivo comunitario, Barroso "no es el candidato adecuado".