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Gente

EL ENCIERRO

Pese al rastro de 27 cornadas en 17 carreras, ayer los toros gaditanos apenas dejaron un puntazo

09.07.09 -

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Había miedo ayer en Pamplona a los toros de Cebada Gago. En el ambiente y entre los corredores se palpaba el temor ante una ganadería que en las últimas 17 visitas había dejado 27 corneados. Sin embargo, y pese a que abrieron la lista de heridos por asta con un puntazo en el glúteo a un madrileño, fueron los cabestros los que dominaron la carrera. Los mansos puestos para guiar a los bravos marcaron un ritmo tan veloz que hasta impidieron que los corredores habituales pudieran lucirse en la Estafeta. Fue tal la aglomeración a los lados de la mítica calle, que las mayores incidencias se produjeron por las caídas y montones entre corredores. Los toros, habitualmente correosos, apenas derrotaron camino a la plaza y dieron muestras de nobleza.
El primer herido por asta se produjo al final de la Estafeta, después de que el corredor tropezase con un montón. El parte médico señaló que la herida del madrileño de 28 años no revestía gravedad.
Hasta llegar a ese punto, los mansos marcaron su ritmo. Primero, uno de ellos impidió que la manada saliera en tropel del corral de Santo Domingo. Después, llevando a los toros de Medina Sidonia a subir la cuesta a gran velocidad. Tanta, que en dos minutos y treinta y cinco segundos ya estaban en los establos de la plaza de toros pese a haber protagonizado varias caídas y resbalones en Mercaderes y mediada la Estafeta y pese a que estuvieron separados buena parte del recorrido. Como ya ocurrió el día 7, y tras el antideslizante aplicado al suelo, el paso por la curva entre Mercaderes y la Estafeta fue «casi perfecto».
El fuerte ritmo impuesto dejó para otra jornada el lucimiento de los divinos de la Estafeta. Más de uno tuvo que dejar pasar a los toros que encabezaban la carrera al ir entre los mansos. Los demás, que les seguían a distancia, apenas repararon en ellos pese a su fama. No se distrajeron ni siquiera en el tramo más complicado ayer, el de Telefónica, camino al callejón de la plaza. Uno de los toros que abrió el grupo de cuatro rozó con su punta a varios de los corredores que se amontaban a los lados pero sólo hirió al trasladado al hospital.
El parte final de las asistencias sanitarias incluyó 30 atenciones de Cruz Roja y dos trasladados más a hospitales por traumatismo craneofacial y de rodilla. El primero fue un australiano de 24 años que saltó en el tramo de Mercaderes y resultó herido leve. El problema en la rodilla lo presentaba un suizo de 36 años que resultó herido en el tramo de Estafeta.
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