DV. Durante toda la mañana de ayer Aitziber, la encargada del proyecto de los galápagos exóticos, y su equipo de Aranzadi recogieron en el parque de Aiete las tortugas que los ciudadanos ya no querían tener en casa. En el acto, financiado por los departamentos de Medio Ambiente del Gobierno Vasco y el Ayuntamiento, explicaron también los problemas que implica la liberación de los galápagos exóticos en la naturaleza.
Un panel informativo en el estanque del parque explica las consecuencias del abandono de estas mascotas por parte de sus dueños. Aitziber relató que «son especies americanas mucho más competitivas que las especies autóctonas que hay aquí y alteran el ecosistema. Estas tortugas cogen los mejores sitios de soleamiento, las mejores comidas y desplazan a los otros ejemplares». Además, afectan directamente a poblaciones de anfibios, invertebrados y plantas, y alteran el hábitat.
Tras varios años de estudios e investigaciones, se dieron cuenta de que debían acercar el problema a los ciudadanos para que se concienciaran del daño que causaba el abandono de sus mascotas: «Habíamos detectado la presencia de galápagos exóticos en distintos puntos e hicimos un estudio en toda Guipúzcoa. Vimos la necesidad de explicar a los ciudadanos que no se podían dejar en cualquier sitio y por ello decidimos facilitarles un teléfono y un lugar donde podían dejar su mascota el día que ya no podían atenderla».
Esta peculiar campaña se inició el año pasado donde recogieron varios ejemplares de galápagos americanos. Este año, el tiempo no ha acompañado: «Hemos recogido cuatro pero puede ser también que la gente haya llamado al teléfono de los guardas forestales porque sabemos que a ellos les han entregado más», declaró Aitziber.
En buenas manos
Antes de liberar las tortugas es imprescindible informarse y conocer su estado sanitario. «Cuando recogemos los galápagos de la gente les abrimos una ficha de identificación y miramos cómo están sanitariamente para luego decidir dónde las ubicamos, si en Aiete o en el Centro de Recuperación de la Fauna Silvestre Arrano Etxea, en el monte Igueldo», afirmó Aitziber.
Todas las tortugas que viven en el estanque del parque de Aiete o en el de Cristina Enea están controlados sanitariamente. Cada ejemplar dispone de una ficha que les identifica, y un control para que no haya peligro de transmisión de salmonellosis y otras enfermedades.