Los agentes de Delincuencia Organizada y Antidroga de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid no dan crédito a las grabaciones y documentos en su poder que supuestamente («siempre supuestamente», repiten) implican al ex futbolista José Luis Pérez Caminero en una red de lavado del dinero que genera la venta de droga que distribuye en España una emergente entente entre narcos colombianos y mexicanos.
Ellos, los guardias civiles, son los primeros en defender la presunción de inocencia del ex jugador del Atlético de Madrid y del Valladolid. Pero la «rotundidad de las pruebas» que le señalan, entre ellas varias intervenciones telefónicas muy delicadas, «apuntan directamente a portería», reconocen con pesar los propios funcionarios.
Lo «más triste», dicen, es que parece haberse dejado pringar por una cantidad de dinero muy alejada de las grandes cifras que se mueven en el fútbol. A la vista de la información que obra ya en poder del Juzgado de Instrucción número 3 de la localidad madrileña de Majadahonda, el centrocampista no se habría embolsado más de 10.000 euros por trabajar como cambiador de billetes para los intermediarios de los narcos en el último semestre.
Desde que a finales de 2008 la Guardia Civil supiera de la existencia de este grupo de seis lavadores españoles que trabajaban para los capos sudamericanos, Caminero realizó al menos siete cambios por un montante cercano a 500.000 euros. Todos ellos, documentados y grabados por los agentes antidroga. Según las investigaciones policiales, el ex jugador habría sido captado por un íntimo amigo suyo, un joyero de Valladolid que al parecer dirigía la trama. La comisión solía ser un triste 2%, aunque a veces podía conseguir un pellizco algo más importante.
Un 'pitufo' de lujo
Su misión era ir a diversas sucursales bancarias y comercios de Madrid y Valladolid, donde tenía contactos, y cambiarlos por billetes de 500 ó 200. Luego esas cantidades eran enviadas en maletas de doble fondo de falsos turistas a México como pago a los jefes de los cárteles que meses antes habían enviado la cocaína a España.
Se integró en la trama desde el escalón más bajo, el de simple cambiador de billetes. Un pitufo, en el argot del narcotráfico, un papel por lo habitual reservado a los machacas de los narcos, en general inmigrantes sin recursos o consumidores de droga desesperados.
Los pinchazos telefónicos al ex jugador y los seguimientos a los que fue sometido durante sus viajes tras ser interceptado en la calle pucelana por una patrulla de la Policía Local con «un buen fajo de billetes encima (casi 60.000 euros) dejan poco espacio a la esperanza».
«Él, ante el juzgado de Valladolid, lo ha negado todo y ha dicho desconocer de dónde venía el dinero», apostilla un responsable de la Guardia Civil, que subraya el que, hasta ahora, es el único estribillo que suena bien en esta canción triste de Caminero : «Él jamás tocó la 'farla'. ¡Jamás!». COLPISA