DV. Tras un año y medio de obras, preparativos y demás diligencias, Iriarte jauregia abrió hace una semana sus puertas. Oficialmente fue el 26 de junio, aunque la víspera Iban Muñoa y su esposa, Lorena Arco, quisieron invitar a sus vecinos de Bidegoian a conocer su proyecto.
«Después de un año y medio en obras, creíamos que nuestros vecinos tenían que conocer nuestro hotel y ellos fueron los primeros invitados». Ofrecieron un lunch al que acudieron más de 200 personas, «muchas más de las que nosotros esperábamos, pero la verdad que fue algo muy bonito».
Además de los vecinos de Bidegoian, Muñoa y su mujer recibieron la visita de personas que se acercaban desde Zarautz, Urrestilla, Albiztur, Azpeitia y otros puntos cercanos a la localidad.
Ese primer día todo aquel que se acercó a Iriarte jauregia pudo ver y entrar en cinco de las 19 habitaciones con las que cuenta el hotel, además de otras dependencias. Según Muñoa, «la gente nos mostró mucho apoyo y se sorprendió de la transformación que había sufrido la casa». El responsable del hotel dejaba claro que «sabemos que nuestros clientes no van a ser nuestros vecinos de Bidania, pero queríamos que conocieran el hotel y supieran que sus puertas están abiertas para todo el mundo».
Eso hizo que los vecinos de Bidegoian, y de Bidania especialmente, fueran conscientes de la importancia de tener el primer hotel de cuatro estrellas del interior de Gipuzkoa. «Fue algo muy curioso porque al explicarles nuestro proyecto se mostraban extrañados de cómo podía haberse hecho algo así en su pueblo». No obstante, mostraban todo su apoyo al joven matrimonio.
A partir de ese día, las puertas de Iriarte jauregia se abrieron como hotel y comenzaron las jornadas de trabajo. Una pareja francesa fue la primera en ocupar una de las habitaciones del hotel de Bidania aunque fueron unos donostiarras los que realizaron la primera reserva. Los siguientes fueron unos navarros. Ahora tienen que seguir trabajando, según afirmaba Ibán Muñoa. «Tenemos el hotel en un entorno perfecto, pero tenemos que trabajar duro para salir adelante».
Esperan que poco a poco lleguen las bodas, acontecimiento familiares, las reservas de habitaciones, o demás solicitudes. Mientras tanto aprovechan el silencio de Bidania para labrarse su futuro y el de su hotel, porque ilusión y apoyo no les faltan.