DV. El presidente del PNV, Iñigo Urkullu, expresó ayer su respeto por la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo al enfatizar que ha sido tomada «por un órgano de prestigio y además por unanimidad», aunque, en su primera valoración pública tras conocerse la resolución, criticó que «no convalida» la Ley de Partidos «sino que entra en el recurso de Batasuna».
En opinión del líder jeltzale, lo que hace la sentencia, que avala la ilegalización de Batasuna decidida por el Tribunal Supremo en 2003, es considerar que la presencia de ETA «es una anomalía política y jurídica» en la Europa occidental, y eso sitúa a Batasuna y «a ETA en particular» ante «su propio espejo» y «le pone el contador a cero en su cincuenta aniversario» porque «tiene que saber que su tiempo ha terminado».
El presidente del EBB cree que tras el varapalo judicial sufrido lo que debe hacer Batasuna, que «está sola ante ETA», es «tomar decisiones» y decirle «no a ETA» más allá de «tener que andar recogiendo firmas para presentarlas ante notario». Considera que la formación ilegalizada «se ve emplazada necesariamente» a tomar medidas y a no recurrir «al amparo» del resto de partidos. «El camino judicial ya está recorrido y sólo queda emplazarles a que tomen las decisiones que tienen que tomar».
La postura de Batasuna, según Urkullu, supondría cambiar esa actitud que ahora le «lleva a un callejón sin salida», alejado de la postura «sostenella y no enmendalla» que dice ha tomado Arnaldo Otegi, al asegurar que la izquierda abertzale descarta cambios a pesar de lo que diga el tribunal de Estrasburgo. «No pueden esperar que el resto de sensibilidades políticas salgamos en favor de algo que no quiere hacer la propia Batasuna», adviertió Urkullu. «Deben -en alusión al mundo de la izquierda abertzale- reivindicar su autonomía y su voluntad de hacer política como hacemos los demás», no ya por la decisión judicial, «sino porque se lo demanda la mayoría de la sociedad vasca».
Urkullu manifestó su rechazo a las críticas recibidas por su partido por expresar su disconformidad con la Ley de Partidos y defendió que se ha dado una «utilización del discurso» en relación a la postura del partido que preside. «El PNV la critica porque altera el mapa de representación institucional», afirmó. «Nos podrán criticar por nuestra crítica pero la seguiremos criticando», reiteró.
Basagoiti critica al PNV
Las palabras de Urkullu iban dirigidas, entre otros, al presidente del PP en el País Vasco, Antonio Basagoiti, quien ayer solicitó la dimisión de los dirigentes del PNV Joseba Egibar, Iñaki Anasagasti y Emilio Olabarria «por las burradas que han dicho en los últimos años contra la Ley de Partidos». Basagoiti solicitó «un giro de 180 grados» en la postura del PNV y crítico a Urkullu porque sigue «empeñado en el error de cuestionar» la Ley de Partidos y eso se traduce, a su juicio, en «aliento, ánimo y alimento» para Batasuna, que «tiene que darse cuenta de que no tiene espacio en ningún lugar de Europa y del mundo».
También el consejero de Interior, Rodolfo Ares, se dirigió ayer a quienes aseguraban que la Ley de Partidos vulneraba los derechos humanos. «Es evidente que se equivocaban», dijo. En relación a las críticas de Otegi a la sentencia consideró que evidencian que «no tiene ninguna intención de reflexionar para cambiar». Una actitud, añadió, que contradice a la apuesta por hacer política dentro de las reglas del juego democrático de la «inmensa mayoría de los radicales abertzales», a quienes sugirió que le den «un tirón de orejas a Otegi».
Ares destacó que la resolución de Estrasburgo «afectará en el futuro a otras muchas siglas» y así «habrá mucha más capacidad para impedir que nadie desde los ayuntamientos pueda mantener comportamientos tan indignos como los que han tenido algunos regidos por ANV». Defendió que desde el Gobierno Vasco se hará «todo lo que esté» a su alcance «para poner a disposición de la Justicia las pruebas suficientes para que no vuelva a ocurrir» que formaciones que no condenan el terrorismo se presenten a próximos comicios.