
Los militares siguen en las calles de Tegucigalpa. / Reuters
Una manifestación a favor de Zelaya acaba con un herido y 78 detenidos
Al menos una persona ha resultado herida de bala y otras 78 han sido detenidas al cierre de una manifestación en San Pedro Sula, en el norte de Honduras, a favor del depuesto presidente de este país, Manuel Zelaya.
La diputada Silvia Ayala, del partido Unificación Democrática (UD), de izquierda, ha señalado que un activista de esa agrupación resultó herido en un pie por una bala disparada con fusil "M-16". Mientras que la Policía no ha registrado ningún herido, solamente 78 detenidos, según ha confirmado el subcomisario Danilo Orellana.
La protesta de los simpatizantes de Zelaya ha sido dispersada por la Policía y el Ejército cuando muchos de ellos comenzaron a romper los cristales de las ventanas de varios edificios y a causar otros daños.
Igualmente en San Pedro Sula, se ha celebrado otra manifestación muy concurrida, por parte de adversarios a Zelaya, que no quieren que el depuesto mandatario regrese al país.
El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, viaja a
Honduras para hablar con el nuevo Gobierno, cuyo jefe,
Roberto Micheletti, ha afirmado que no tiene "objeción" en adelantar las elecciones previstas para noviembre.
Micheletti, que previamente había dicho que Insulza es "bienvenido" en Honduras y ha asegurado que lo escucharán, ha señalado que se manifestará "totalmente de acuerdo" con un adelanto de los comicios si la OEA se lo propone como salida a la situación que vive su país desde que el domingo fuera destituido
Manuel Zelaya como presidente.
"Siempre enmarcados dentro de la ley, no hay ningún problema, yo no tengo ninguna objeción, si acaso esa fuera una manera de solucionar" la crisis, ha indicado Micheletti en respuesta a una pregunta formulada durante una rueda de prensa. Adelantar las elecciones previstas para el 29 de noviembre "sería posiblemente un arreglo político, siempre y cuando sea para bien de todos los hondureños", señalaba Micheletti, nombrado mandatario el pasado domingo por el Congreso, del que era titular hasta entonces, y aislado internacionalmente, quien ha manifestado que "los vamos a escuchar (a los de la OEA), de repente no se van a reunir conmigo, pero van a hablar, tengo entendido, con la Fiscalía, la Corte Suprema de Justicia y yo soy la última parte en caso de que haya que dialogar con ellos".
Por su parte, el canciller Enrique Ortez, ha advertido a última hora que si el secretario general de la OEA va a exigir la restitución del presidente Manuel Zelaya, será "mejor que no venga".
La OEA «no va a negociar»
Previamente, Insulza había declarado en Georgetown, capital de Guayana, que no va a Honduras "a negociar", sino a "pedirles que cambien lo que han estado haciendo ahora y encuentren maneras de retornar a la normalidad". También el depuesto Zelaya ha subrayado, en este caso desde Panamá, que la misión encabezada por Insulza "no va a negociar", pero no ha desvelado la incógnita de cuándo piensa hacer su anunciado viaje de regreso a
Honduras, que en un principio estaba fijado para ayer jueves. El presidente
depuesto, cuya captura internacional ha solicitado la Fiscalía de su país a Interpol, ya ha abandonado Panamá con rumbo a El Salvador, según ha señalado una fuente diplomática.
Insulza ha subrayado que la comunidad internacional "ha hecho prácticamente todo lo que podía hacer" para reclamar la restitución de Zelaya y ha advertido de la posibilidad de sanciones contra Honduras si no acata la resolución de la OEA aprobada el pasado miércoles, que da un ultimátum de 72 horas al nuevo Gobierno hondureño para restablecer el orden institucional. El secretario general de la OEA viajará a Tegucigalpa a bordo de un avión de la Fuerza Aérea de Brasil, según fuentes oficiales de ese país.
En la conferencia de prensa en Georgetown, donde asiste a una cumbre de la Comunidad de Naciones del Caribe (Caricom), Insulza ha reconocido las dificultades para tratar de llegar a un acuerdo antes de que se cumpla el plazo y ha subrayado que tras el viaje a Honduras presentará sus conclusiones a la OEA. Si se mantiene la situación actual, durante el fin de semana se anunciarán las sanciones al Gobierno de Tegucigalpa, ha dicho.
En busca y captura por traición a la patria
En Honduras, la situación registra pocos cambios, con manifestaciones de uno y otro signo, en ningún caso multitudinarias, y sin incidentes de importancia. Entre las novedades está, además de la suspensión de garantías constitucionales, que el Ministerio Público de Honduras ha confirmado que pidió el martes a la Policía Internacional (Interpol) que capture a Zelaya por traición a la patria, abuso de autoridad, usurpación de funciones y delitos contra la forma de gobierno. Según el portavoz del Ministerio Público, Melvin Duarte, los cuatro delitos "están relacionados con las acciones de la consulta" que Zelaya iba a celebrar el domingo con vistas a una posible Asamblea Constituyente, que había sido declarada ilegal por el Parlamento, el Tribunal Supremo Electoral, el Ministerio Público y el Poder Judicial, entre otros órganos. El nuevo Gobierno hondureño ha advertido a Zelaya que si regresa a Honduras será detenido en virtud de la orden de captura contra él, que también está en manos de la Policía local.
El Comisionado de los Derechos Humanos de Honduras, Ramón Custodio, ha dicho que ha propuesto al Gobierno un plebiscito sobre el regreso al país de Zelaya, pero ha admitido que no queda tiempo para celebrarlo. La propuesta, ha explicado, se limita a preguntar si "el pueblo quiere que vuelva el señor Zelaya o que ya no siga siendo presidente nunca más".
Por otro lado, este jueves ha finalizado el cierre de fronteras con Honduras decidido por tres países centroamericanos, medida que, según los empresarios hondureños, ha ocasionado al sector privado del istmo pérdidas que podrían superar los 20 millones de dólares.