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RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 14 febrero 2012

Bajo Deba

JOSÉ RONCO, FOTÓGRAFO Y AUTOR DE 'EIBAR CIUDAD TALLER'

Ha expuesto varias fotos del pasado industrial eibarrés en la prestigiosa muestra Photoespaña, en Madrid

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«Eibar ha sido un museo de arqueología industrial»
José Ronco ha realizado importantes trabajos relacionados con la arquitectura industrial de las antiguas fábricas. /FELIX MORQUECHO
El fotógrafo eibarrés José Ronco lleva, desde 1997, inmortalizando antiguos edificios de fábricas destinados a desaparecer del paisaje urbanístico de Eibar. Seis de éstas fotografías, pertenecientes a una serie que realizó de la antigua empresa Alfa, han sido expuestas en el prestigioso Festival Internacional de Fotografía Photoespaña celebrado en Madrid.
- ¿Cómo surgió la oportunidad de exponer en Photoespaña?
- A raíz del libro Eibar Ciudad Taller se hicieron llegar varios ejemplares a instituciones, galerías, puntos que nos interesaban. Después de 30 años de trabajo fotográfico se nos conoce y nos invitaron a participar en la exposición, aunque no habríamos llegado a ese escenario, sin la colaboración de Fernando Galvano.
- ¿Tuvieron buena acogida las fotografías del pasado industrial?
- Se ha visto muy poquito. Era una muestra pequeña. Eran fotos obtenidas en Alfa, pero posteriores a las recogidas en el libro: Eibar, Cuidad Taller. En un principio nos centramos en la arquitectura y tras finalizar con eso queríamos enseñar el interior, crear espacios dentro de lugares vacíos, donde mucha gente ha vivido la mayor parte de su vida. No fue fácil entrar a los talleres. El proyecto Eibar, Ciudad Taller finalizó en el 2001 y hasta el 2004, antes del derribo no entramos en Alfa. Hay que buscar permisos, no sólo de la empresa a la que vas a acceder, sino también de la firma que se encarga del derribo. Tienen que tener confianza, porque lo único que podemos hacer allí es crear problemas. Hay que fotografiar de manera respetuosa y sin interferir en el trabajo.
- ¿Por qué eligieron Alfa?
- Porque iba a tener lugar un macro derribo y por la importancia que tuvo la empresa, no a nivel local, sino estatal también, ya que, contó con una gran importancia económica y de empleo . Ha sido un referente. La muestra basada en Alfa se presentó antes, en 2006 en Valencia, en la Bienal de Arte Sao Paulo - Valencia. Participaba gente de Sao Paulo y del estado español. Estar en un festival de fotografía de la talla de Photoespaña es un premio.
- ¿Qué repercusión ha tenido la exposición?
- Al ser una obra a nivel europeo aprendes, y ves que estas arquitecturas de los años 50 son cada vez menos, que la mayoría ya ha desaparecido. Lo peor es que no ha habido interés en crear historia, sobre o alrededor de ellas. No es cuestión de nostalgia, sino de la importancia que estos lugares han tenido en la sociedad.
- ¿Qué le parece que cada vez sean más las fábricas derribadas?
- Muchos arquitectos dicen que Eibar era un museo industrial. Que podía haber promovido un turismo diferente. Es casi imposible mantener todo, pero puedo confirmar que el derribo de Alfa ha dado mucha pena. Hubo varios proyectos para que Alfa hubiera sido útil y poder mantenerse su estructura. Por ejemplo, existían tesis de arquitectura en las que se consideraba que podría haberse construido una zona de oficinas, un museo y por último, podría haber sido el parque de Eibar, la zona verde de Eibar, entrando por Isasi por ejemplo.
- ¿Por qué fotografiar fábricas abandonadas?
- Vimos que los polígonos estaban hechos de cualquier manera, pero el Eibar de los años 50 y 60 era para los arquitectos un museo de arqueología industrial. Nosotros vimos esa importancia que tiene y decidimos dejar constancia de ese pasado industrial por nuestra cuenta. Nuestro interés en la arquitectura industrial se basaba también para reflejar el cambio urbanístico que se inició en Eibar, en el año 1994. Los planes urbanísticos motivaron la necesidad de hacer algo. Cuando vimos la pérdida que iba a haber nos pusimos a trabajar en ello, pero pensando a muy largo plazo. Nosotros somos trabajadores y todo lo hacemos en nuestro tiempo de ocio.
- ¿De dónde nació la idea de convertir las fotografías en el libro 'Eibar. Ciudad Taller' ?
- De otra necesidad. Tras 5 años en ese proyecto, teníamos un trabajo suficientemente consistente como para crear el libro. Lo que hicimos fue una selección del archivo que habíamos creado. Lo publicamos en 2001, cuando la mayoría de las empresas estaban aún en funcionamiento, algo que no era lógico en el centro urbano de una ciudad. Se editó así el libro y con dinero de nuestro bolsillo. No queríamos que fuera algo superficial, pero sí una joyita.
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