DV. La playa donostiarra de Ondarreta permaneció ayer cerrada al baño durante todo el día como consecuencia de una nueva masiva llegada de medusas. 404 personas fueron atendidas en las tres playas donostiarras por los servicios asistenciales, ninguna de ellas de gravedad. En el resto de los arenales guipuzcoanos, también se observaron algunas ejemplares, aunque en un número inferior.
Las primeras unidades se detectaron a primera hora de la mañana. Llegaron arrastradas por la pleamar y accedieron a aguas interiores de la bahía por la zona del Peine del Viento, donde se había avistado una gran concentración. Por la tarde volvieron a entrar más.
Efectivos de la Cruz Roja realizaron un recorrido a bordo de sus embarcaciones y observaron la presencia de decenas de ejemplares que se correspondían a la medusa pequeña de tono violeta habitual en los últimos años. Su nombre científico es Aurelia aurita y su picadura no tiene generalmente más consecuencias que un molesto escozor y una irritación de la zona afectada.
Ante el alto número de individuos de esta especie pertenecientes al grupo de los cnidarios, los encargados de la vigilancia aplicaron el protocolo establecido para estos casos e instalaron la bandera roja de prohibido el baño en el arenal de Ondarreta, mientras que en el de La Concha se aconsejaba extremar la precaución. La embarcación dedicada a la retirada de flotantes de la bahía recuperó decenas de medusas.
Para la gran mayoría de personas que se habían dado cita en Ondarreta, la prohibición de acceso al agua fue un molesto contratiempo, principalmente por las altas temperaturas que se registraban. Para otros, sin embargo, la invasión fue motivo de divertimento. Decenas de chavales dedicaron la mañana a recoger medusas con sus salabardos para luego mostrárselas a sus amigos y familiares.
Fuentes de Cruz Roja indicaron que el personal sanitario de asistencia en las playas donostiarras atendió a un total de 404 personas por picaduras, de ellas 211 en Ondarreta y 54 en la Zurrriola.
También se observaron medusas en otras playas guipuzcoanas. En Hondarribia, según señaló un responsable de la Cruz Roja de la localidad, a media tarde se habían practicado dos curas por picaduras. «Había alguna que otra medusa, pero nada excepcional, como cualquier otro día de verano, precisó el portavoz del citado organismo.
En otras playas como Orio, Zarautz o Deba la situación fue parecida. «Hemos tenido tres o cuatro picaduras, nada especial», indicó una responsable zarauztarra.