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Cultura

26.06.09 -

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No es habitual que un batería reciba un gran premio para instrumentistas de jazz. Basta con ver los galardones del Jazzaldia. ¿Injusticia? Seguro. Pero ya se sabe que la sección rítmica suele «acompañar», e incluso protagonizar su momento de gloria, pero no es normalmente quien dirige la sesión. No es casualidad que se sitúe al fondo de la escena. El liderato, la fama y las fotos se los llevan los músicos de la primera fila.
Así que este premio Donostia para el veterano Roy Haynes es obviamente un reconocimiento a sus habilidades como refinado aporreador jazzy. Pero, por extensión, un merecido guiño a esa casta de músicos que consiguen deslumbrarnos con sus mágicas maneras de fabricar ritmos a base de prodigiosos movimientos de sus extremidades. Que vivan siempre la versatilidad y el talento de los bateros.
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